¿Cómo desarrollar la disciplina en los adolescentes?

La tarea de los padres es guiar a los hijos para que estos aprendan a cómo ejercitar la disciplina en sus vidas. Juegos, deportes, arte y actividades al aire libre son algunas de las posibilidades para lograrlo.

Guía de: Adolescencia

Los valores de la sociedad actual han relegado a la disciplina a un segundo plano. Hoy en día esta característica es asociada, erróneamente, a una práctica restrictiva de las libertades personales; incluso siendo descrita como un comportamiento autoritario y represivo.

Lamentablemente, en Occidente se conoce muy poco respecto al valor de la disciplina. Mientras para los orientales constituye un pilar fundamental en el desarrollo humano, para el mundo occidental es sólo una característica de “discutible” y prescindible importancia.

La escasa o nula formación que los niños y adolescentes reciben en éste ámbito, da cuenta de cómo la sociedad actual la valora.

¿Qué es la disciplina?

Jóvenes disciplina

Imagen: Francisco Olea

Las actividades al aire libre son una de las formas de reforzar la disciplina en los jóvenes.

Proviene del latín disciplina, que significa instrucción. Por definición es estar a tiempo con las tareas. Poder cumplir con las obligaciones en el momento adecuado. De esta manera se adquiere el control de emociones y actitudes sin la necesidad de vigilancia y control externo, pues cada uno se convierte en responsable de sus propias acciones.

De esta manera, la disciplina o autodisciplina, es un valor altamente positivo. El poder desarrollarlo en los niños y adolescentes es un trabajo en familia, que con el tiempo, se transforma en un modo de vida.

¿Cómo se fomenta la disciplina en la adolescencia?

La disciplina es un ejercicio, un entrenamiento diario. Su misión es la formación de buenos hábitos y reglas personales, que permiten alcanzar el desarrollo máximo de las potencialidades humanas.

Este ejercicio se debe realizar a diario, de manera constante. Es un entrenamiento mental que requiere de todo nuestro trabajo y compromiso. El poder desarrollarlo en la adolescencia temprana, permite llegar a la adultez de mejor manera, afrontando los cambios y los compromisos que el crecimiento conlleva, de manera positiva.

Enseñar el verdadero valor del tiempo, hacer las cosas sin pausa, pero sin prisa; desarrollar la paciencia para alcanzar los deseos y las metas, aprender a revisar las cosas dos veces. Tener una actitud de permanente evaluación con todo lo que se emprende, planeando las actividades con tiempo para evitar imprevistos y desarrollar las tareas prestando atención y concentración son algunos de los ejemplos para la ejercitación de la disciplina.

Sanciones y castigos físicos no son parte del entrenamiento de la disciplina. Estos refuerzos negativos sólo sirven para mantener la visión errónea que la sociedad tiene respecto al valor disciplinar. Los métodos para alcanzarla son otros, entre los que se destaca la importancia del: El rol de los padres es ser guías para sus hijos.

Actividades para desarrollar la disciplina

Son variadas las alternativas que existen para avivar la disciplina. Actividades al aire libre, deportes, juegos de mesa, actividades culturales y artísticas son algunos de los ejemplos de cómo enseñar a los adolescentes a vivir una vida en forma disciplinada.

Si el elegido es un juego de mesa, sería conveniente que éste fuese novedoso para todos los integrantes familiares. A medida que se desarrolla la partida, se pueden presentar diversas emociones de los participantes, es ahí donde los padres deben guiar de manera correcta. En el caso de que alguno de los jugadores se sienta enojado o frustrado por estar perdiendo se debe recordar las reglas del juego desmotivando las emociones negativas por ser contrarias al espíritu de la sana entretención.

Beneficios de la disciplina

Una persona disciplinada habla por sí sola. Su capacidad de organizar el tiempo y distribuirlo conforme a las actividades que debe realizar son sinónimos de garantía y credibilidad ante los demás. Para ellos el compromiso no es una carga, pues su correcta organización del tiempo les permite aceptar sólo aquellas cosas de las qué son capaces de hacer.

Vivir la vida de una forma disciplinada no es sinónimo de vivirla de una forma aburrida, muy por el contrario será la garantía para utilizar bien los días, no desperdiciar energía en asuntos innecesarios y alcanzar las metas sin que estas parezcan inalcanzables.

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