Quistes ováricos: Qué son y cómo detectarlos

Los quistes ováricos son un problema que afecta a un importante porcentaje de la población femenina a nivel mundial. Se cree que su origen es hormonal y que su aparición es más frecuente en la adolescencia.

Guía de: Adolescencia

Los ovarios, partes fundamentales del sistema reproductor femenino, terminan de desarrollarse durante la adolescencia, periodo en el que los seres humanos alcanzan la madurez de sus caracteres sexuales secundarios, es decir cuando biológicamente están listos para ser progenitores.

En el aparato reproductor femenino, los ovarios –ubicados en la parte baja del vientre a ambos lados del útero, donde las trompas de Falopio terminan en forma de embudo- son unas glándulas que se encargan de segregar las hormonas necesarias para el desarrollo sexual femenino. Su principal función es lograr la maduración de los óvulos, que son las células sexuales que las mujeres aportan para formar una nueva vida.

Quistes ovarios

Foto: femenina-salud.com

Los quistes ováricos podrían deberse a un desbarajuste hormonal.

Al interior de los ovarios existen pequeños abultamientos normales, llamados folículos, al interior de cada uno de ellos hay un óvulo, –célula donde se almacena la información genética de la mujer que será transmitida al momento de engendrar un hijo- que en unión con un espermatozoide permiten la reproducción de la especie.

Al momento de nacer, una niña contiene en sus ovarios alrededor de 2 millones de óvulos que se van perdiendo con el paso del tiempo. Al arribo de la pubertad quedan 500 aproximadamente y de ellos sólo 400 a 500 van a madurar y tan sólo unos pocos van a originar una nueva vida.

Ciclo menstrual y explicación de los quistes ováricos

Con el comienzo de cada ciclo menstrual crecen varios folículos, los que a mediados del mismo ciclo se llenan de líquido hasta romperse dejando salir el óvulo (proceso conocido como ovulación, en el que –por lo general- un óvulo al mes es liberado) que es capturado por la trompa de Falopio. Los restos del folículo se transforman en una glándula de pequeñísimo tamaño y de color amarillo encargada de producir una hormona llamada progesterona.

Sin embargo, en ocasiones el folículo aumenta su tamaño más de lo habitual y sin involucionar se desarrolla en quiste. Por lo general sólo se trata de folículos que tienen una exagerada cantidad de líquido en su interior, estos “quistes funcionales” poseen la capacidad de producir una mayor cantidad de hormonas femeninas que pueden repercutir en todo el organismo.

Origen de los quistes

Aunque no se conoce bien cuál es su origen, hoy en día se piensa que es un desbarajuste hormonal. Los quistes ováricos son muy frecuentes en mujeres en edad reproductiva y se presentan con mayor frecuencia en la población adolescente, cuando el sistema reproductor femenino aun no ha alcanzado la madurez.

Es común que las mujeres no se enteren que tienen quistes ováricos, ya que éstos pueden presentarse sin sintomatología, otros simplemente desaparecen solos. Sin embargo, hay algunos que causan molestias y dolores y deben ser intervenidos quirúrgicamente para descartar otro tipo de problemas como tumores o embarazos ectópicos.

En algunos casos los quistes ováricos se presentan con síntomas, tales como:

- Sensación de hinchazón o distensión abdominal.
- Dolores menstruales constantes
- Alteraciones en el ciclo menstrual: reducción, prolongación e incluso ausencia
- Aumento de flujo.
- Presencia de bolitas a los lados de las piernas.
- En casos más extremos los quistes ováricos pueden ser motivo de esterilidad o de problemas circulatorios.

Otros síntomas pueden ser el dolor durante las relaciones sexuales o sensación de tensión abdominal. Como muchos de estos quistes ováricos producen cantidades anormales de hormonas, los sangrados menstruales se tornan intermitentes e irregulares.

Tratamiento

Debido a la complejidad de su diagnóstico, producto de la ausencia de síntomas, la mejor forma de detectarlos a temprana edad es asistir periódicamente a controles ginecológicos, desde el inicio de la adolescencia.

Un médico realizará los exámenes pertinentes para detectar su presencia. Los tratamientos pueden ir desde esperar un tiempo a que se disuelvan por sí solos, la utilización de anticonceptivos orales para restablecer el equilibrio hormonal e inducir a su disolución, o incluso una intervención quirúrgica en caso de notar anormalidades.

Los quistes ováricos y su irrupción en la adolescencia, se convierten entonces en un buen motivo para acostumbrar a las mujeres –desde jóvenes- ha realizar controles ginecológicos de manera regular.

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