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Autos malditos: La historia del Porsche de James Dean

Fue el nombre que le puso James Dean a su Porsche 550 A Spyder, que adquirió para competir, encontró la muerte con el, pero el “pequeño bastardo” seguiría causando estragos con el pasar de los años.

El 30 de Septiempre de 1955, James Dean, uno de los actores más prometedores de aquella época, tomaba camino a una competencia en su Porsche 550 A Spyder, apodado por él mismo como “Little Bastard”. Este Porsche era un pequeño deportivo desprovisto de techo principalmente desarrollado para competencias en carreteras o de resistencia, dotado con un motor central trasero y con un peso bastante bajo.

Al llegar a un cruce un joven a bordo de un Ford Coupe de 1950 no vio al pequeño automóvil plateado con el 130 pintado en el capó y cruzó sin precaución, las consecuencias fueron fatales. James Dean falleció instantáneamente, aunque su acompañante, un mecánico Porsche oficial resultó con diversas heridas.

Porsche 550 Spyder

Foto: NoticiasCoches

El Porsche 550 Spyder.

La chatarra de aquél automóvil tenía muchas piezas importantes aún en buen estado, por lo que George Barris, dueño de un garaje de Chicago compró el automóvil 3 años después. Al llegar al taller, descargando el auto, uno de los cables que lo sostenía se cortó, cayendo el “pequeño bastardo” sobre un mecánico rompiéndole las piernas. También se tiene registro de que dos ladrones intentaron robar su volante y butacas, pero resultaron heridos en el intento.

El motor del Porsche de James Dean fue vendido y se aprovechó instalándose en otro 550 que nuevamente terminó destrozado contra un árbol falleciendo su piloto. La caja de cambios también fue vendida y el modelo en el que fue instalado nuevamente terminó accidentado. Las ruedas traseras se instalaron en otro 550 nuevamente y estallaron en plena competencias las dos juntas, su piloto quedó con vida a pesar de quedar en coma por algún tiempo.

Porsteriormente George Barris prestó al  “Pequeño bastardo” para una exhibición de seguridad vial en California, pero el taller que lo albergaba se incendió.

Posteriormente el Porsche de Dean se exhibió en una secundaria, pero nuevamente causó un accidente, se rompieron sus soportes de exhibición rompiéndole la cadera a un joven en la muestra.

Barris, aún su dueño, lo envió a un desguace en Nueva Orleans, pero el camión que lo transportaba fue alcanzado por un automóvil, el conductor murió bajo el chasis del “pequeño bastardo”. En otro par de oportunidades se intentó llevar a un desguace, en las que el automóvil volvió a caer, esta vez, sin causar víctimas.

De ahí no se sabe nada más concreto del autol de James Dean, se dice que se le devolvió a Barris pero se perdió en el camino o que fue reconstruido en 1960 para una muestra pero se perdió camino a ésta.

Coincidencia o no, Barris poco después de adquirirlo quiso deshacerse de él por creer que estaba maldito, teoría que hasta el día de hoy se mantiene. El “pequeño bastardo” dejó su huella imborrable en la historia.

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