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Fiat 600: La historia de generaciones en un clásico

Existen autos como el escarabajo, pero difícilmente volverá a existir un modelo como el Fiat 600, que marcó un hito social, en Chile, Argentina, España, Italia, y en cuánto país se comercializó.

No es la idea ser nostálgico, más bien es homenajear a un pequeño gran automóvil que cambió y marcó las vidas de muchas personas, no solamente en Chile.

Foto por Guillermo Zuñiga

Foto: Guillermo Zuñiga

El modelo, que se fabricó bajo varias marcas, pero siempre con esa simpática mirada, tuvo vida en producción desde 1955 hasta 1985. Dante Giacosa, diseñador italiano, ideó el 600 para la casa Fiat, como un modelo del primer segmento, destinado a un mercado masivo, como un producto barato. Era fácil de manejar, transportaba 4 personas y rozaba los 100 km/h, características que lo hacían más que suficiente para ser ocupado como un auto de diario en la ciudad.

Por el contrario de la tendencia en los años 50, de hacer autos grandes, poderosos y sedientos de combustible, Fiat lanzaba con éxito este modelo austero, con un motor de 600 cc, de apariencia muy singular y comprable por la gran mayoría de la población.

El modelo original, se produjo en Italia desde 1955 hasta 1969, y tan sólo en Italia, se produjeron más de 2,5 millones de unidades. A pesar de ser un auto popular, nunca dejó de ser versátil, incluso con facetas deportivas que lo llevaron a tener una serie de versiones especiales preparadas por el maestro Carlo Abarth.

El Fiat 600 se fabricó también en otros países como Alemania, España (Seat), Yugoslavia (Zastava), Argentina y Chile (Fiat), reuniendo una producción total del modelo de casi 5 millones de unidades junto con la italiana.

Ya que su producción se extendió a la oficial, el motor de 600 cc originales, llegó a extenderse a los 850 cc en las últimas versiones comerciales y hasta los 1.000 cc en las versiones preparadas por Abarth, casi únicamente destinadas a la competición.

Historias de familia

El Fiat 600 representa más que un automóvil compacto y barato de aspecto simpático. Marcó a más de una generación, y hasta entrados los años 90 en Chile, aún seguía siendo un auto visto por las calles. Fue el primer auto de muchas familias, el pie de entrada al mundo del automóvil y la posibilidad de muchos de poder conducir un automóvil antes de lo esperado.

Vacaciones, fiestas, paseos, el Fiat 600 fue protagonista de muchas historias, de jóvenes, adultos, mujeres, hombres y niños que jamás lo olvidarán. Difícil es borrar de la memoria el concurso de Sábados Gigantes que probaba la capacidad máxima de ocupantes en el pequeño 600. ¿Quién no lo intentó alguna vez?

El Fiat 600 no fue una moda, fue un hito destacable, un automóvil que tuvo la capacidad y personalidad de adaptarse a personas que sólo querían un medio de transporte tanto como a personas que deseaban una sensación más completa de un automóvil.

El Fiat 600 en Chile

A pesar de su popularidad, su complejidad de mantención con una mecánica vieja -y no pensada para Chile- le trajo problemas comerciales. Las constantes fallas y la llegada de los modelos japoneses, lo hizo caer en malos números entrando los años ochenta. A pesar de que se quiso mejorar su imagen, con la llegada del Zastava, los modelos japoneses y otros europeos mejorados como el Renault 5 le hicieron perder terreno y caer hasta el cese de producción y llegada de importaciones.

El Chile se armaron alrededor de 12 mil unidades, y llegaron al país hasta los temibles modelos preparados por Abarth, los que se hicieron populares al mando de pilotos como Santiago Bengolea.

Una historia deportiva

Como era un modelo de entrada, rápidamente comenzó a colmar las grillas de las carreras en Chile desde su aparición a finales de los años sesenta, donde escribió una historia aparte y que aún sigue viva en los autódromos criollos. Grandes pilotos se forjaron a los mandos de los Fiat 600 y otros tantos contaron hazañas al volante de los todopoderosos 1000 TC Abarth, con una carrocería ensanchada, pero sin perder del todo su línea original.

Foto: Guillermo Zuñiga

Tanto en Argentina, como en Chile y otros países de latinoamérica, los Fiat 600 protagonizaron sus propias monomarcas, que se extendieron (y aún se extienden) por años en autódromos de renombre. Al ser un modelo pequeño y ágil, llegaron a desarrollar tiempos bastante interesantes y amenazantes para modelos de categoría mucho mayor. Su motor fue flexible y potente, a pesar de ser pequeño, en versiones más preparadas, rozaba los 200 km/h, un dato no menor para un modelo de 3,2 metros de largo.

El hito social

Es difícil resumir su historia, a cuántas personas marcó, cuántas versiones existieron y cuántas carreras ganó, pero sí es fácil recordarlo en nuestra memoria, la que con unas pocas palabras reproduce momentos únicos en cada núcleo social, ya que, como destaqué anteriormente, el Fiat 600 tuvo el valor de pararse frente a distintas clases sociales y distintos tipos de personas, convirtiéndolo, quizás en el auto más versátil de su época.

Foto: Guillermo Zuñiga

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