Flaituning: La antimoda de los autos

Desde hace unos 10 años, en Chile, es común hablar de flaituning cuando vemos un auto modificado de mal gusto. Hoy es una moda en declinación, pero se resiste a desaparecer.

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Muchos no entendrán el significado de la palabra, por el que comenzaré en estas líneas. Flaite es un chilenismo adoptado que se usa como adjetivo para cosas, personas, situaciones, etc, marginales y de mal gusto (eso en estricto rigor). Tuning (de Tunning en inglés), significa “afinar” o en la jerga automovilística, personalizar.  Simplemente, Flaituning es la tendencia de modificar y personalizar un automóvil de forma exagerada con accesorios inútiles, con la principal finalidad de llamar la atención (ostentando algo que no es).

En Chile, existió un ‘boom’ de esta moda (llegó a existir una página web dedicada) y era muy normal toparse con autos mal modificados en la calle. Hoy son mucho menos comunes y se ha vuelto una moda en retirada, pero que persiste en no desaparecer, conservado su espíritu inmune a la crítica y burla popular.

La mayoría de quienes hacen del flaituning una moda en su auto, pretenden dar un estilo agresivo y deportivo a un automóvil compacto, o de uso normal. Desde la salida de películas como ‘Rápido y Furioso’ se volvió muy común agregar tomas de aire y grandes alerones sin tener idea alguna de su verdadera utilidad.

Agujeros que simulan tomas de aire (que nada alimentan o refrigeran), luces de neón (en donde se te ocurra), alerones de madera o aluminio en cualquier tipo de ángulo, colas de escape estruendosas y hasta con luces, tapas de rueda o llantas de diseño exagerado, pinturas de todo tipo de colores, música fuerte y muchos adhesivos, son la tónica de cualquier modelo ‘flaituning’.

Podría ser una moda inofensiva, pero lo cierto es que muchas veces se vuelve molesta o peligrosa. Los alerones reciben mucha carga aerodinámica, que se puede traducir en varios kilos de peso en una carretera y podría transformar a este accesorio mal fijado y mal diseñado, en un arma mortal.

El muchas veces, excesivo ruido del escape, activa alarmas y molesta a vecinos en barrios de todo tipo. Para qué hablar de tapas de rueda mal puestas y parachoques con kilos de masilla o fibra de vidrio que se caen solos.

Un auto, siempre se verá mejor de fábrica y bien limpio y nunca será distinto de lo que salió de línea de producción, a no ser que se gasten millones en su estética y mecánica para volverlo un automóvil de mayores prestaciones. El flaituning justamente pretende, de forma muy particular, volver un automóvil normal, en uno de altas prestaciones -o al menos con el look-. No es discutible que se gastan muchas horas, y quizás una suma significativa de dinero para llegar a estas obras artesanales.

Hay lugares donde esto se ‘profesionaliza’ a niveles mayores, como en España, donde el tuning extremo tiene representantes que se gastan una fortuna en exagerar modificaciones en automóviles de todo tipo.

Probablemente quien maneje estos autos no tenga conciencia de sus actos o de su intención desviada de mejorar su automóvil, pero no dejará de ser pintoresco ver una obra del flaituning por la calle.

Este modelo fue de un gitano que rodaba en las calles de Santiago. Originalmente era un Mazda coupé.


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