Aceite de Oliva en Chile: producimos mucho y consumimos poco

En contraste con todo el crecimiento en la producción, este no se refleja en el nivel de consumo interno.

La historia del aceite de oliva no es bien clara, algunos le atribuyen origen al Líbano, Siria e Israel, otros al Asia Menor.  Luego de eso llegó a Europa a través de los fenicios que transitaban desde Chipre, Creta y el Mar Egeo. Su introducción se asocia al imperio Romano, y a partir de ese momento otros pueblos también lo incluyeron en su dieta, siendo sus grandes impulsores los habitantes del pueblo Árabe.

Nuestras excelentes condiciones geográficas nos posicionan en un nivel casi glorioso en cuanto a recursos hídricos, edáficos (del suelo) y climáticos. La cosecha de frutos del olivo en nuestro país no cesa desde que se iniciaron las exportaciones.  Por otro lado, estamos incrementando el nivel de producción, que se está invirtiendo en el mejoramiento del producto y que hay un marketing internacional asociado al mismo elevando su inversión extranjera hasta en un 30% en los últimos años.

Aceite de Oliva

Foto: El Mercurio

En contraste con todo ese crecimiento, el incremento en su producción no se ve reflejado en el nivel de consumo interno. Como chilenos no nos interesamos en él como lo hacen nuestros compradores.  ¿Qué pasa entonces? ¿El precio es muy alto? ¿Organolépticamente (cómo se percibe con los sentidos) no nos agrada como chilenos?

Sin ir más lejos, en Chile se producen anualmente cerca de 6.300 toneladas  de aceite de oliva, sin embargo el consumo per cápita no supera los 300ml al año.

El consumo mundial está liderado en un 70% por los países europeos como Italia, España, Grecia, cuyo consumo per cápita es cercano a los 20 litros al año.

Categoría extra virgen

Si bien podemos mirar casi como una misión imposible igualar nuestra producción a la de grandes potencias en el rubro, como lo son Turquía,  Siria y Túnez, tenemos  la ventaja de que contamos con tecnología de punta para incluso producir aceite de la categoría extra virgen. Producto que los campos olivícolas funcionan como las viñas, con grandes fábricas y eficientes sistemas modernos, que les permiten obtener un producto estandarizado de muy alto nivel.

Así es como debemos incentivar el consumo en nuestro país y al mismo tiempo mirar mercados como Canadá, México, Brasil y Venezuela, además de Asia que disparó su consumo en un 39%, para posicionarnos en el pódium de la producción y consumo del preciado elíxir verde de la naturaleza.

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