Guía de: Cocina

Cocinar con 2 mil pesos: El trasfondo y los que critican sin saber

Es impresentable ir al supermercado, feria o vega de nuestro país, con un presupuesto de dos mil pesos, pero diferente es estandarizar los componentes que uno tiene en la casa. ¿Cuánto sabemos en realidad?

Hace una semana exacta, fui llamado por una administrativa del FOSIS, quien me invitaba, junto a dos chefs, a participar en un proyecto social, cuyo objetivo era elaborar un recetario de cocina. Debía contener una variedad de entradas, platos principales o postres, que al costearlos individualmente debían valer un monto final de $2.000 y alcanzar para cuatro personas.

¡Difícil tarea!, fue la primera expresión de mi parte, frente a esto me argumentaron que habían hecho un estudio en el FOSIS,  que determinaba el promedio de dinero que gastaba en el almuerzo una dueña de casa, perteneciente a familias vulnerables, correspondiente a $2.800, dividido en $800 para un kilo de pan y el resto para hacer un plato de comida para cuatro personas.

Cocinar 2000

Foto: Fosis

La tarea no fue fácil y las recetas que hice fueron elaboradas considerando cantidades bien precisas, las que debían alcanzar para cuatro personas. Es importante destacar, que cuando uno utiliza 1 cucharada de aceite, 1 pizca de sal y 1 tazas de habas, 4 papas y 4 huevos, como está estipulado en una de las recetas que presenté, es bastante diferente a comprar 1 kilo de sal, ½ litro de aceite, 500 grs. de habas congeladas, una malla de papas y la docena de huevos. Las cantidades antes mencionadas, son completamente diferentes a la modalidad de compra y adquisición efectuada en una vega, feria, almacén, supermercado u otro establecimiento.

Derivando a un tema mayor y más grave aún, es lamentablemente que en Chile exista todavía la realidad de cocinar con un costo precario y restringido, no estoy validando esta condición, pero es parte del actual escenario de nuestro país, en la que muchos compatriotas tratan de sobrevivir, más que vivir con esta situación. Punta del iceberg es el poco presupuesto disponible para comer, junto al de transporte, más el de educación, salud y vestuario que tienen muchos de los chilenos. Indigna es la realidad de las dueñas de casa, que buscan y crean diversas estrategias culinarias para poder dar de comer a su familia.

Hacer rendir una comida

Créanme que mi formación humanista, centrada en la valorización de los derechos de los seres humanos, nunca ha sido atentar a mis compatriotas, ni menos burlarme en su cara con recetas de cocina, dando bofetadas a la pobreza, más bien tal como se me pidió, es dar ideas de cómo lograr hacer rendir una comida, por un monto restringido que tiene un chileno común a diario.

Respecto a lo anterior,  sé que muchos de los que opinaron sobre este tema en redes sociales, desconocen la realidad que existe a la vuelta de la esquina de nuestras casas. Independiente a los muchos restaurantes y empresas de alimentación colectiva, que tienen como costo de comida de personal un monto no superior a los $500, dando arroz, papas y tallarines con un poco de verduras o salchichas casi todos los días de la semana a muchos de sus trabajadores.

Quien se jacta de ser cocinero, sabe perfectamente que se puede hacer un plato estandarizado para cuatro personas con un valor de $2.000. Con pena e incertidumbre a futuro, creo que a veces nos preocupamos en menospreciar cualquier iniciativa, independiente de que sea mala o buena, pero créanme que cuando a uno le piden un favor con características de apoyo social, no se torna calculador para saber cuál es el provecho que se puede obtener, menos se ha mirado del lado político de donde viene la petición o si voy a obtener dividendos en un futuro cercano.

Creo que hacer un recetario no es la solución, sino que es una pequeña ayuda para brindar ideas a las dueñas de casa de nuestro país, para mitigar en cierta parte la incertidumbre de qué cocinar cada día con un mínimo presupuesto. Mejor sería analizar estos temas en macro, con gran apoyo e inversiones elevadas del Estado, en políticas esenciales y reales que solucionen de raíz el flagelo de la pobreza en Chile. En ambas situaciones, como profesional, amante de la gente y de la cocina de mi país, estaré ahí para apoyar en pequeños o grandes proyectos, sin importarme el dirigente o político que esté de turno. Finalmente, los políticos pasan y las instituciones son las que permanecen, establecidas y avaladas por nuestros valores y creencias.

Más sobre Cocina

ComentariosDeja tu comentario ↓
cerrar
Te invitamos a seguirnos en Facebook.