Felipe Cubillos, desconocido vínculo con mundo orgánico
Las horas, los días y las semanas post terremoto para quienes estábamos perfectamente bien, – todos vivos, todos sanos, todos con la casa en pie, todos sin familiares ni conocidos afectados- fueron complejas. La premisa era cómo ayudar en algo que fuera útil, cómo partir a las zonas devastadas sin molestar, sin atochar caminos urgentes. Cómo ayudar en algo que fuera más permanente que la conserva y la parka que salvan por un momento….
Esa era la reflexión cuando un zapping matutino en la radio me deja escuchando una entrevista a Felipe Cubillos contando detalles de su desafío por levantar colegios modulares en todo Chile. Sus palabras, sumadas la entrevista del “Zafrada” que por esos días reventó la redes sociales, donde recorría su escuela en el suelo y hablaba de los “tarallines pegados” que comía en él, me hicieron pensar en una idea que respondía todas la inquietudes iniciales. Ayudaba, no era un estorbo y quedaría en el tiempo. Ahh y, por cierto, operaba en la modalidad de donación.
Si la meta de Felipe Cubillos era levantar colegios desde cero, por qué no aprovechar esta tremenda oportunidad para hacerlo bien al tiro en todo. Desde el diseño de la infraestructura hasta la calidad de los almuerzos que recibían estos niños. Sano, casero, orgánico y, por qué no, cultivado por ellos mismos, replicando experiencias similares en el mundo.
Felipe Cubillos organizó muchas manos para construir un cultivo orgánico en Juan Fernéndez después del maremoto.
Bastó un mail a Felipe Cubillos y su equipo explicando la idea para tener, a las pocas horas, una respuesta de ellos aceptando gustosos la propuesta y qué mejor que partir concretándola en el próximo colegio a levantarse…en Juan Fernández.
Lo apresurado de la respuesta, el lugar donde trabajaríamos y la contrapropuesta hecha por ellos –levantar un invernadero y huerto orgánico para el colegio junto a las salas de clases- me dejó inmóvil por algunos minutos. Pero qué más daba, teníamos luz verde para hacer todo lo que ofrecimos. No había más que arreglárselas y partir.
En cuatro días, o tres, o dos, ya no recuerdo bien, calculamos los materiales necesarios, conseguimos almácigos, semillas y materiales de trabajo para los niños. Con dificultad, pero pudimos, conseguimos hablar con la directora del colegio para que nos apoyara con gente en la isla que ayudara con la construcción. Gracias a la pericia del equipo Desafío Levantemos Chile logramos subir los materiales del invernadero, una camioneta llena y dos personas de Mercado Orgánico a la Barcaza Valdivia. Con más de cien voluntarios zarpamos de Valparaíso, llegando un día después a destino.
Había pasado un mes desde del devastador tsunami y la isla y su gente estaban a medio levantar. Así que, cada una de estas oleadas de personas y de ayuda era recibida por todos con mucho agradecimiento. Apenas tocamos tierra, cada equipo partió a lo suyo y así aprovechar los cuatro días que teníamos al máximo.
Desafío Levantemos Chile y la Armada trabajaron a tres turnos por descargar el colegio que traíamos a bordo. Decenas de containers equipados que había que bajar a tierra y luego transportarlos cerro arriba.
Nosotros identificamos nuestros materiales y con la ayuda de profesores del colegio y un grupo de marinos nos pusimos manos a la obra con el invernadero. La secuencia de fotos será mucho más demostrativa que mis palabras.
Pero en resumen, es más o menos así: limpiamos y emparejamos el terreno, diseñamos, enterramos vigas. Luego techos y ventanas. Cubrimos el invernadero, armamos una zona de huerto al aire libre y otra para el compost.
Construimos mesas de trabajo, lugares para hacer almácigos e imaginamos el huerto como una sala de clases sin paredes, completamente en 3D.
El cuarto día fue a tablero vuelto: todo en pie, profesores felices de que les explicáramos como continuar con la tarea y un grupo de niños de guata en el suelo plantando. Al cierre –y con el colegio ya completamente en tierra- llegó Felipe Cubillos con el equipo Levantemos Chile a recorrer lo hecho, por cierto, y agradecer con mucho cariño el esfuerzo puesto, el trabajo regalado, el compromiso por seguir apoyando en otros puntos de Chile.
No lo vimos nunca más. Imposible no agradecerle de por vida lo que significó para nosotras el habernos regalado esta tremenda oportunidad.
Más sobre Comida Orgánica
![La Ruta Orgánica en las afueras de Santiago]()
La Ruta Orgánica en las afueras de Santiago
Aunque la mayor oferta de comida orgánica es posible encontrarla [...]
![¿Cómo criar una guagua 100% orgánica?]()
¿Cómo criar una guagua 100% orgánica?
Los pañales, los colados, la comida, la ropa, el shampoo, [...]
![La Ruta Orgánica de Ñuñoa, La Reina y Peñalolén]()
La Ruta Orgánica de Ñuñoa, La Reina y Peñalolén
Siguiendo con nuestro recorrido orgánico que ya completa buena parte [...]
![Ruta Orgánica: Las Condes, Providencia, Bellavista]()
Ruta Orgánica: Las Condes, Providencia, Bellavista
Las comunas de Santiago incorporan cada vez con más fuerza [...]
![La Ruta Orgánica de Santiago: Vitacura]()
La Ruta Orgánica de Santiago: Vitacura
En esta guía encontrará opciones para regodearse en Vitacura: Quesos [...]
![La Ruta Orgánica de Santiago: Ñuñoa, La Reina, Peñalolén]()
La Ruta Orgánica de Santiago: Ñuñoa, La Reina, Peñalolén
Tiendas, ferias, restaurantes y lugares para hacer cursos se cuentan [...]











