Huevos de gallina, diferencias notables

Las gallinas alimentadas con maíz y en un ambiente natural ponen huevos más sabrosos, nutritivos y coloridos frente a los de criadero, de uso más común, pero con evidente pérdida de calidad. Sepa aquí por qué.

A la hora de recrearse, la gallina feliz  se pasea todos los días por el campo a plena libertad (de ahí que en muchos países se hable de free range, corre y descansa cuando quiere, respira el aire limpio, se codea con sus amigas, saca a pasear a sus polluelos, en fin, se mueve a sus anchas. La segunda, en cambio, vive confinada al encierro de por vida. Y aunque suene duro decirlo, ella nacerá, morirá, comerá y eliminará sus desechos en exactamente el mismo lugar. Por lo mismo, sus picos y alas serán cortadas para tener el menor radio de movimiento posible. Mi amiga Angélica Valdés, en Llai Llai se la pasa todo el año correteando gansos, pavos, patos y gallinas. Es un gusto ver el trabajo de gente como ella a unos cuantos kilómetros de la ciudad.

Huevo

Foto: El Mercurio

Una de las diferencias entre un huevo orgánico y uno convencional, es que el primero es más colorido.

A la hora de comer, nuestra gallina feliz tendrá  alimento 100% orgánico, maíz, por ejemplo, y otros granos, sumado a una buena cuota de gusanos y bichos que picoteará de la tierra a fin de tener las proteínas necesarias. “Me acuerdo de un año que me invadieron las langostas”, cuanta Renato Maino, dueño de la pequeña firma de huevos naturales Gallina Feliz. “La gente me reclamaba porque la yema no era amarilla, sino de un anaranjado intenso. Se asustaron. Sin embargo lo único que había pasado es que habían tenido mucha langosta para comer. Tuve que dejar de vender esos huevos. Sin embargo, eran mucho mejores que los que producen normalmente mis gallinas. Así es la cosa. Comen rico”.

Las de cautiverio en cambio, tendrán que conformarse con un polvo, el cual contiene todo lo necesario para crecer, vitaminas, proteínas, minerales, etc, en base a la más insulsa harina de pescado. Ni hablar del uso de la soya para la entrega de proteínas. No hay que olvidar que la soya es uno de los cultivos más transgénicos del mundo.

A la hora de empollar, pues, nuestras gallinas de campo salen a buscar el lugar perfecto para echarse el tiempo que sea necesario. Nada de esto ocurrirá en los criaderos, que le dejarán este trabajo a las incubadoras a fin de hacer más rápida la producción.

Ahora, si se trata de huevos para comer. Uffff. Aquí sí que hay mega diferencias. La naturaleza, Dios mediante, ha dictado que lo normal es que la gallina ponga un huevo al día. Cuando sale el sol ella ya sabe que es hora de trabajar, y pone. Algunas podrán poner un poco más y otras, un poco menos. En invierno la cosa se pone más dramática, el frío las frena un poco y, por tanto, en esta época escasearán los huevos. Cosas de la naturaleza.

Muy distinto a lo que ocurre en un criadero con los huevos de gallina. Encerradas, sus dueños tienen la capacidad de manejar el día y la noche a su antojo prendiendo y apagando la luz. La conclusión, una de estas gallinas pone, en promedio, cuatro huevos diarios. Eso hace que después de un año de producción ya se haga necesario sacarla de la línea, pues el desgaste ha sido tal que no podrá rendir igual que una jovencita.

Gallinas

Foto: El Mercurio

Las gallinas en cautiverio colocan huevos menos sabrosos y de menor tamaño.

En qué se traduce todo lo que les cuento. Muy fácil, en la calidad del huevo de gallina que le darán a sus hijos. Mientras uno carece por completo de hormonas y químicos, además de tener un sabor inconfundible a lo que es, huevo, el segundo será descolorido, con un olor nauseabundo y, por supuesto, no sólo menos rendidor en cuanto a sus propiedades, sino también en su cantidad. Un huevo orgánico pesa más y alimenta más que uno convencional. Y para eso, qué mejor que hacer la prueba de la blancura. Vale la pena hacerlo en casa.

Ahhh y lo último. El precio. Una docena de huevos Gallina Feliz se mueve entre los $2.000 y los $2.500 la docena en los pocos sitios que los comercializan en Chile. Una docena de huevos convencionales, en cualquier supermercado, los encontrará entre $1.600 y $1.800 la misma cantidad. Más baratos, por cierto. Mucho más??? No lo crea, en mi experiencia la demanda por huevos de gallina en los últimos tres años siempre se ha movido más rápido que la oferta. A la hora de preferir sabor y salud, $500 no cuentan.

Qué diferencia a una gallina feliz de una de criadero? Un abismo. De partida, la gallina feliz pololea, viéndose con el gallo del corral a diario. La de criadero, en cambio,  ve un macho de cresta colorada tarde mal y nunca. Y si llega a ocurrir es sólo si su  “amo” lo estima conveniente para efectos de reproducción. Ahora, si la gallina entró a una “fábrica de huevos” lo más probable es que al gallo sólo lo conozca por fotos.

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