Guía de: Cultura India

La increíble historia de la escuela bajo un puente para niños marginados en India

Debajo de un puente en Nueva Delhi, un comerciante local encontró el lugar ideal para instalar una escuela, donde enseña a casi un centenar de niños en situación de marginalidad.

Cada pocos minutos, el estruendo del tren sacude la improvisada aula bajo el puente, pero el profesor y sus alumnos continúan la clase, mientras el maestro eleva un poco más la voz para que sus estudiantes, sentados sobre una lona en el suelo, puedan oírle.

“El tren llega y se va, no nos afecta. Además, los niños también pueden llegar a ser muy ruidosos”, bromea Rajesh Kumar, de 42 años, que en 2008 comenzó a dar clase a niños de escasos recursos debajo de un puente del metro de Nueva Delhi.

Kumar recuerda que un día durante un paseo vio a unos niños jugando en horario escolar. Preguntó a sus padres por qué no estudiaban y éstos le respondieron que si tenía tanto interés que les enseñara él mismo. Aceptó, sin pensarlo mucho.

Escuela Puente
Foto: Agencias

Cuando llegó a casa y se lo contó a su mujer, esta lo retó porque tenía que trabajar en su tienda, pero Kumar le dijo que no habría ningún problema, pues enseñaría de 9:00 a 13:00 y después iría a trabajar.

“Al día siguiente había sólo tres o cuatro niños, pero poco a poco, el número fue aumentando y a los dos meses tenía 140 alumnos. Era muy difícil para mí manejarme con tantos niños, así que fui al colegio público y matriculé a alrededor de 70″, asegura Kumar.

Alfabetización

En 2010, la lucha por la alfabetización en India recibió un fuerte impulso con la entrada en vigor de una Ley de Educación que garantiza la enseñanza obligatoria para la población de entre 6 y 14 años.

Desde entonces siete millones de niños han sido escolarizados, pero el Gobierno reconoce que quedan todavía hay más de tres millones de niños sin matricular, un número que organizaciones independientes elevan a los ocho millones, según el medio local NDTV.

Para Kumar, el motivo que lleva a los padres a no escolarizar a sus hijos está claro: su propio analfabetismo.

Escuela puente
Foto: Agencias

Desafío constante

El profesor debe lidiar con emigrantes de zonas rurales, que llegan a la capital para trabajar como albañiles o asistentas y convencerles de que den a sus hijos la oportunidad que a ellos no tuvieron, pues “sólo con la educación podrán mejorar su futuro”.

“Hay algunos que lo entienden y otros que no. Los que no lo comprenden, al final, acaban enviando a sus hijos al colegio, aunque tarde”, señala este comerciante cuyo sueño de juventud fue graduarse en Ciencias, pero que abandonó “muy pronto” por razones económicas.

Una de las labores de Kumar consiste en apoyar a esos jóvenes que fueron escolarizados tarde y darles el impulso necesario para que avancen más rápido o resolver dudas a los que ante la masificación de las aulas no pueden preguntar a los profesores.

Namita Kumar es una de esas alumnas, quien asegura que aunque le gustan mucho tanto su colegio como las clases debajo del puente, acude a estas últimas porque aquí “el profesor explica mejor”.

Escasez de maestros

De acuerdo con datos oficiales, en India se necesitan 700.000 profesores para cubrir los puestos vacantes en las escuelas y muchos de los que están contratados no disponen de la formación necesaria.

“La mayoría de los niños que van actualmente a la escuela están al menos tres niveles por debajo de lo que deberían, por lo que la garantía de educación no sirve de nada si no existe un aprendizaje satisfactorio”, señala un informe del Gobierno.

Escuela puente
Foto: Agencias

En su escuela debajo del puente, Kumar recibe la ayuda de otro amante de la educación, Laxmi Chandra, quien tuvo que abandonar los estudios al finalizar la secundaria porque también su familia carecía de recursos económicos.

Chandra explica orgulloso que su especialidad es la Física, aunque eso no le impide enseñar Matemáticas, Ciencias Naturales, Sánscrito o Geografía.

En junio, cuando han comenzado ya las vacaciones de verano, el aula de Kumar no descansa, por lo que los dos profesores continúan con sus lecciones con más de 30 alumnos de todas las edades que no han regresado a sus pueblos durante la estación estival.

Durante la lección, Chandra escribe frases en hindi y luego las traduce al inglés en uno de los tres pizarrones improvisados, pintados en un muro de hormigón, mientras que Kumar, en otra de las pizarras, repite una a una las letras del abecedario.

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