Los misterios detrás de los “hijras” o eunucos de la India

Un numeroso grupo del tercer sexo, denominados “hijras”, identifica a una casta muy religiosa y respetada, que tendría el poder de bendecir o maldecir los nacimientos en India.

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La diversidad es probablemente una de las palabras que mejor definen la vida en India, incluyendo los aspectos culturales, religiosos y también la sexualidad.

Así es como un lugar muy importante en la sociedad lo ocupan un grupo religioso de hombres, denominados “hijras”, término que define a los miembros de un tercer sexo, intermedio entre los géneros masculino y femenino.

Eunucos

Foto: Agencias

Los “hijras” son una casta muy religiosa y respetada.

Estos hombres, también llamados eunucos, ya que algunos de ellos son castrados, visten y se comportan como mujeres y adoran la diosa hinduista Bachuhara Mata, como una representación del transgénero.

Si bien no existen cifras oficiales, se estima que alrededor de 5 millones de personas en India son hijras, una condición que cuenta con una larga tradición, tanto en la cultura védica, como en las cortes de los gobernantes islámicos.

En la religión hindú no existe una definición clara de sexos: por ello varios de sus dioses presentan rasgos de uno y de otro sexo, lo que permite la aceptación de la existencia de un tercer sexo.

Origen divino

El origen de los hijras proviene de una leyenda de hace mas de 20 mil años, según la cual el dios Krishna al oír un soldado moribundo que se lamentaba de morir soltero, se transformó en doncella.

Por esta razón los hijras van cada año a Kutayan, al sur de India, para celebrar sus bodas con el dios y al mismo tiempo su identidad. Para esta ocasión, se visten con galas de novia y como el dios soldado muere, los hijras se convierten en viudas cortando sus pulseras y adornos festivos.

Para conmemorar este mito épico, en abril de cada año se celebra el festival de Koovagam en el Estado de Tamil Nadu, cerca de la ciudad Pondicherry, donde con luna llena se organizan fiestas, carnavales, concursos de belleza y danza, competencias de todo tipo, además de seminarios sobre Sida y otras enfermedades de transmisión sexual.

Una casta de poder

Durante el siglo XVI los hijras ocupaban una casta de poder, con empleos de toda condición: desde niñeras hasta puestos de alto rango. En esa época se les consideraba personas de gran respeto y llegaban a poseer tierras, palacios, templos y sirvientes a su disposición.

Tras la ocupación británica, se promulgaron leyes homofóbicas que castigaban la homosexualidad, marginado a esta población, que se ha visto obligada a vivir de la mendicidad y la prostitución.

Actualmente ha disminuido la persecución de este colectivo, llegando recientemente un hijra a ser electo alcalde de un pueblo de India. Sin embargo la discriminación sigue siendo la constante.

Ritos y costumbres

Eunucos

Foto: Agencias

Algunos hijras se castran voluntariamente.

Algunos hijras se castran voluntariamente y antiguamente lo hacían con cuchillo y sin anestesia, lo cual provocaba la muerte de un importante número.

La castración está prohibida en India desde 1860, sin embargo, en algunas clínicas todavía es común que se practique ese tipo de intervenciones.

Después de ser castrado, el hijra cumple con un último rito: vaciar leche en un arroyo como símbolo de la pérdida de su fertilidad.

Los hindúes creen que los hijras, al renunciar a tener hijos propios, tienen facultades para bendecir o maldecir y es por ello que al nacer un niño, los hijras acuden a festejar el nacimiento con cantos, bendiciones y augurios de larga vida y prosperidad, así como para librarlo del mal de ojo.

A cambio reciben arroz, azúcar y dinero, pero si los hijras consideran que reciben poca cantidad de limosna, el niño puede recibir maldiciones, como por ejemplo, la impotencia.

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