Nací en Acesita Minas Gerais, una ciudad en el norte de Brasil que no existe en el mapa: me inscribieron en Timotio (el lugar donde nací no tenía registro civil). Conocí el pueblo a los 12 años, impresionada por su naturaleza, energía, comidas de nuevos sabores, aromas y el ritmo de ese idioma tan cálido, que parece abrazarte.
De niña no entendía cómo era esto de ser chilena y haber nacido en otro país, pero me encantaba contar hasta los últimos detalles. El contar historias, entonces, nace desde mi infancia. El escribir, surge de la experiencia de vida. Y por qué no decirlo, salí bien teatrera.
Otro gran paso fue el estudiar periodismo, y finalmente encontrar mi espacio en la literatura. Y si a eso sumamos un interminable e intenso recorrido por el vínculo entre cultura y educación, cultura y política públicas, inquietudes espirituales, artísticas, comunitarias, sociales, investigadoras, entre otros múltiples intereses, tenemos un panorama que día a día me ha permitido mirar la sociedad, desde su construcción y acción cultural, más interesante, nutrida y olfativa.
Naci viviendo intensamente, como si el tiempo no existiera, y de alguna manera, el reloj interno mandara. He sabido aprovechar los dolores vividos. Estos me han hecho sentir tan cercana a la esencia misma de la vida, al conocimiento humano desde su más profunda raíz. Cercana al descubrimiento de lo que esconden las palabras, miradas y discursos. A saber ver con el alma.
Observar es mi pasión, escribirlas otra de ellas. Estar alerta a la reflexión tras los actos cotidianos, la relación del arte con la vida diaria, la manera de ser que tenemos como país, tan propia, singular y característica. Tan llena de historias, patrimonios y recovecos. Tan nutrida de secretos escondidos de voz en voz, de pueblo en pueblo, en la misma tierra sembrados. El vivir intensamente en medio de esta sociedad geográficamente tan extensa, y por ello tan difícilmente retratable por una sola mirada. Tan joven, tan en búsqueda de saber cómo somos, qué queremos, cómo actuamos. Cómo nos ven y qué nos define.
Estudie literatura, periodismo, un diplomado en gestión cultural escolar, un magíster en gestión cultural, varios cursos literarios de todo tipo. He asistido a seminarios y lo que sea que me permita reflexionar en el lenguaje y la conversación, la construcción social, la mirada desde un paso afuera de todo. Un paso al lado y un ojo adentro.
He publicado libros de poesía, edito Espacio Creamundos, participo en Pentagrama Poético. Coordino a un grupo de tutores del diplomado de gestión cultural en la Universidad de Chile, donde jóvenes y adultos de todo Chile construyen a diario la cultura. Soy parte de Lupa Consultoras, una empresa que moviliza y crea cultura, en todos sus procesos. Hago talleres de fomento artístico y literario para niños, jóvenes y adultos. Escucho, miro, intuyo. Me gusta impulsar la concreción de los sueños, aterrizados en el presente, relatar cómo vamos creciendo, como hacemos cultura en la sociedad actual.
Y en esta ocasión espero nada más que eso. Construir un relato de cómo somos los chilenos, por medio de la más diversas gama de experiencias, momentos, prácticas, expresiones, hitos, actividades, objetos y situaciones de nuestra cultura. Recoger y recorrer hábitos, costumbres, fantasías, miedos, defectos, virtudes. Sueños colectivos, descontentos, críticas.
Busco escribir construyendo un puente, por donde pase todo lo que somos. Donde se comparta la manera de vivir juntos, de ser y hacer cultura. Por qué. Porque creo en el ser humano, sus errores y capacidades. Sus miedos, ideales, sus etapas. Y escribir sobre cultura y sociedad es una invitación a darnos cuenta de cómo vivimos y cómo queremos vivir.
