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La curiosa historia del pandillero preso que embarazó a cuatro guardias en la cárcel

Dos de las agentes tenían tatuajes con el nombre del recluso, uno estaba en el cuello de una de las oficiales y el otro en la muñeca.

Al parecer en la cárcel también hay tiempo para el amor. Según informó el portal MailOnline, investigadores federales señalaron que 13 guardias mujeres estaban involucradas, con reos del Centro de Detención de la ciudad Baltimore, en relaciones sexuales y tráfico de drogas.

Los fiscales federales afirmaron que 13 mujeres oficiales correccionales, siete reclusos y otros cinco vinculados a pandillas han sido acusados de conspirar en materia de tráfico de drogas, relaciones sexuales, teléfonos celulares y otros artículos de contrabando en la cárcel de Baltimore y otras instalaciones correccionales. “Los oficiales correccionales estaban en la cama con los reclusos”, consignó el fiscal federal del distrito de Maryland Rod J. Rosenstein.

Pandillero gendarmes
Foto: Agencias

Tavon White

Todo comenzó con una acusación formal donde se dio a conocer que estaban involucrados, sexualmente, reclusos y guardias. Hecho que llevó a que cuatro de las agentes quedaran embarazadas de Tavon White, líder de una pandilla carcelaria denominada “Guerrilla Negra”.

La curiosa situación partió porque supuestamente las guardias tenían “bajo autoestima” lo que permitió que los pandilleros sedujeran de manera más fácil al grupo de agentes.

Según señaló el agente especial del FBI Stephen Vogt, White, de 36 años, supuestamente fue padre de cinco hijos con las cuatro guardias de sexo femenino, que fueron identificadas como Jennifer Owens, de 31 años, Katera Stevenson, 24, Chania Brooks, de 27 años y Tiffany Linder, 27.

Asimismo, Washington Post informó que dos de las agentes tenían tatuajes con el nombre de White, uno de estos estaba en el cuello de una de las oficiales y el otro en la muñeca respectivamente. Debido a esto se presume que fueron un “blanco estratégico” de la pandilla.

Las indagaciones dan a entender que la banda ejecutó el plan desde el interior del centro de detención donde hubo posesión y distribución de drogas además de lavado de dinero. En ese sentido el control por parte de White era de tal magnitud que le dijo a un amigo vía teléfono: “Esta es mi cárcel. ¿Lo entiendes? Hablo muy en serio”.

La operación ideada por parte de la banda fue aparentemente muy rentable: un líder de la banda compró dos autos de lujo con las ganancias de sus ventas de contrabando generadas al interior de la prisión. Incluso permitió que algunos de los oficiales ocuparan los vehículos en sus días libres a cambio de  cooperación.

Esta situación se asemeja bastante a la última cinta protagonizada por Mel Gibson, llamada “Get the Gringo”, donde el actor se ve inmerso en varias situaciones anómalas en una cárcel mexicana ubicada en Veracruz, denominada “El pueblito” lugar donde se puede conseguir lo que se necesite pero menos la libertad. ¿Seducción o intereses creados? ¿Negocio redondo?

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