Glicemia posprandial, su importancia

El mayor control de nuestra diabetes tiene mucho que ver con la glicemia posprandial, o sea el nivel de azúcar en sangre después de comer, a las dos horas de haber comenzado a ingerir el alimento.

Cuando se ha vivido con diabetes por muchos años, se puede mirar atrás y ver cómo ha ido cambiando el tratamiento. Desde los controles glicémicos una vez al día, en ayunas, por las mañanas, con cintas visuales (el famoso HaemoGlukotest, que de marca comercial se convirtió en un genérico), pasando por las lancetas de lata, que más que pinchar el dedo lo cortaban; hasta llegar a las bombas de infusión de insulina ultra sofisticadas, las que finalmente son una evolución de las jeringas de vidrio, luego plásticas desechables y los pens de insulina.

Recuerdo las instrucciones que recibí hace más de 25 años respecto al momento cuando medir una glicemia: “Siempre en ayunas, porque con eso podemos determinar la dosis de insulina… porque los hidratos de carbono son fijos”. Después pasamos a que era bueno medir siempre antes de cada comida. Y por mucho tiempo seguimos determinando la dosis de insulina o hipoglucemiantes orales en función de ese único parámetro.

glicemia-posprandial

Foto: El Mercurio

La glicemia posprandial se mide 2 horas después de haber comenzado a ingerir el alimento.

Hoy las cosas han cambiado bastante.

La multidosis de insulina por ejemplo, así como la combinación de ésta con medicamentos orales, nos obligan a un mayor control de nuestra glicemia.

Pero, ¿qué es “mayor control”? Pues tiene que ver con la glicemia posprandial, la que tenemos después de comer, que se mide 2 horas después de haber comenzado a ingerir el alimento.

En el sitio de la Federación Internacional de Diabetes (IDF por sus siglas en inglés) nos dan muchas luces al respecto, especialmente con las Guías para el Manejo de la Glicemia Posprandial.

El objetivo de dichas guías es presentar datos procedentes de informes que describen la relación entre glicemia posprandial y desarrollo de complicaciones. Los investigadores se basaron en esos datos para desarrollar unas recomendaciones destinadas al control adecuado de la glicemia posprandial en la diabetes tipo 1 y tipo 2, teniendo en consideración los tratamientos y los recursos disponibles a nivel local.

El documento está en formato PDF, en varios idiomas. Pueden descargarlo en español aquí

Estas son algunas recomendaciones:

  • La hiperglicemia (azúcar alto en sangre) posprandial es dañina y debería tratarse.
  • Implementar estrategias de tratamiento que reduzcan el nivel de glucosa en plasma posprandial en personas con hiperglicemia posprandial.
  • Debería tenerse en cuenta una serie de tratamientos, tanto farmacológicos como no farmacológicos, dirigidos a reducir la glucosa en plasma posprandial.
  • La glucosa en plasma a las dos horas después de comer no debería superar los 140 mg/dL (7,8 mmol/l), siempre y cuando se evite la hipoglicemia.
  • Se debe plantear la automonitorización de la glucosa en sangre porque hoy es el método más práctico de monitorizar la glicemia posprandial.
  • La eficacia de los sistemas terapéuticos debería monitorizarse con tanta frecuencia como sea necesaria para orientar el tratamiento hacia la consecución de un objetivo glicémico posprandial.

Algo que rescato es que estas guías presentan evidencia científica respecto de una cuestión que considero fundamental: si en un ser humano sin diabetes su páncreas está “midiendo la glicemia” en cada momento para determinar qué cantidad de insulina enviar al torrente sanguíneo, ¿por qué nosotros, las personas con diabetes, no habríamos de hacer algo parecido con las herramientas que disponemos? Sobre todo para saber si la dosis que usamos para el almuerzo o la cena fue suficiente. O para conocer  la rapidez con que nos sube la glicemia el puré de papás. O la velocidad de absorción de las legumbres…

Esas dos horas posteriores a la comida son muy importantes. Para alguien como yo, un adulto con más de 25 años de diabetes tipo 1 y con un tratamiento moderno que busca evitar las complicaciones en el largo plazo, no resulta aceptable estar fuera de mis rangos meta después de comer. Si eso ocurre, algo debo hacer y si no lo sé, lo conversaré con mi médico. Y él necesita los datos de las glicemias para tener más antecedentes y tomar una decisión. Una decisión que marca la diferencia entre estar bien y estar mejor.

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