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Las complicaciones que trae la diabetes

No por indeseables podemos dejar de mencionarlas. Son las llamadas complicaciones de la diabetes. Enfermedades asociadas al mal control glicémico. Lo bueno es que con un buen manejo se logran resultados.

No se pueden ocultar ni dejar de mencionar. Las hemos visto como noticias en los medios de comunicación. Casi todos quienes tenemos diabetes hemos escuchado a nuestro médico hablar de ellas cuando quiere hacernos entender la importancia de seguir sus indicaciones. Incluso conocemos a más de alguien que ya las ha sufrido. Son las complicaciones de la diabetes.

Algunas personas con diabetes las ven muy lejanas, incluso llegan a afirmar “no, eso no me pasará a mi…”. Sin embargo son una de las mayores causas de muerte, invalidez y amputaciones en el país.

Problemas diabetes

Foto: El Mercurio

El corazón es uno de los órganos que puede ser afectado por un mal control de la diabetes.

Lógicamente es un tema cargado de negativismo. Pero es importante saber que cada vez hay más estudios que demuestran que un control adecuado disminuye significativamente los riesgos de las llamadas complicaciones de largo plazo. Y también es bueno saber que muchas son reversibles o es posible detener el daño, ya sea con un tratamiento específico o simplemente con el buen control de la diabetes.

Las complicaciones de la diabetes más comunes son los siguientes:

Problemas a la vista: Como por ejemplo la retinopatía diabética. También se presentan glaucoma y cataratas. La visita regular al oftalmólogo para detectarlas a tiempo es la mejor prevención.

Pies: Suele ser una de las más visibles manifestaciones del mal control. Lo más común tiene que ver con la neuropatía (daño a nivel nervioso) que provoca falta de sensibilidad en las extremidades, pudiendo llegar a las amputaciones.

Piel: Ciertos tipos de infecciones son más comunes en las personas con diabetes que están mal controladas.

Problemas cardíacos: Mantener controlados los niveles de colesterol, la presión sanguínea y la hemoglobina glicosilada ayuda a prevenirlos.

Hipertensión: La presión alta incrementa el riesgo de ataque cardíaco, problemas a la vista y a los riñones.

Problemas mentales: En la comunidad científica hay mucho debate al respecto, pero depresión y diabetes suelen presentarse juntas y no está claro cuál aparece primero.

Pérdida de la audición: En el proceso de escuchar intervienen pequeños vasos sanguíneos y nervios, que pueden ser dañados si los niveles de glucosa en sangre permanecen altos.

Problemas dentales: En las personas con diabetes hay un aumento de la incidencia de enfermedad de las encías, que pueden variar desde una simple inflamación (gingivitis) hasta enfermedad periodontal, que es cuando se forman pequeñas bolsas que se infectan, llegando a provocar las pérdida de piezas dentales.

Gastroparesis: Un problema derivado de la neuropatía que significa una disminución en la motilidad estomacal, retrasando el vaciado gástrico, lo que altera significativamente el control glicémico.

Neuropatías: Ya está dicho. Los altos niveles de azúcar en sangre, mantenidos en el tiempo, provocan daño en los nervios que puede presentarse en una serie de órganos con diversas manifestaciones.

Nefropatía: Una diabetes descompensada afecta el normal funcionamiento de los riñones, lo que al cabo de un tiempo puede llevar al paciente a una falla renal irreversible y hasta a la muerte.

Accidente vascular: La causa más común es un vaso sanguíneo obstruido. Dos de cada tres personas con diabetes mueren a causa de un accidente cerebro vascular o enfermedad cardíaca. Teniendo especial cuidado, las probabilidades que esto ocurra se pueden reducir.

Esta lista no parece muy alentadora. Es más, las cifras oficiales tampoco lo son. Sin embargo el esfuerzo que hacemos los pacientes con diabetes por el buen control sí se ve recompensado.

El estudio más grande realizado con pacientes con diabetes (el Estudio de Control y Complicaciones de la Diabetes, DCCT por sus siglas en inglés) arrojó entre sus resultados más significativos que aquellas personas que tenían un control más estricto de la enfermedad sólo tenían un 25% de riesgo de tener retinopatía. La nefropatía disminuía al 50% y sólo un tercio desarrollaba neuropatía.

El control está en nuestras manos. Poner atención a la comida y al ejercicio, medir con frecuencia nuestra glicemia y seguir las indicaciones médicas es el camino a seguir.

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