Discapacidad intelectual y sexualidad, mitos infundados

En esta oportunidad revisaremos la Discapacidad Mental de causa intelectual en lo referido a la sexualidad.

En al artículo anterior se analizaron algunos mitos sobre la sexualidad con respecto a las Personas en situación de Discapacidad y el cómo se puede abordar en un caso específico; una lesión medular.

En esta oportunidad se hará un abordaje desde la Discapacidad Mental de causa intelectual, llamada de forma errónea como “retraso” o “retardo” mental. Yo haré referencia al concepto de Discapacidad Intelectual (D.I.).

Es importante aclarar que hay mitos que carecen de veracidad, como por ejemplo que las personas con D.I. son como niños por siempre, que son inocentes y sus deseos sexuales no merecen mayor atención, o que siendo más adultos son potenciales violadores. Todo esto no es correcto.

Sexualidad discapacidad

Foto: diarioportal.com

Así, lo primero es comprender que la sexualidad es inherente a todos los seres humanos. En este aspecto, los padres y/o cuidadores de una persona con D.I. deben reconocer y aceptar que la sexualidad y sus manifestaciones ocurren en todos nosotros, por lo cual una persona con D.I. debe recibir educación y guía al respecto, para poder llevar a cabo una sexualidad sana. Por supuesto, los padres y/o cuidadores también requieren instrucción por parte de especialistas sobre cómo abordar éste tema.

Leve, moderada o severa

Ahora bien, ésta guía debe considerar si la persona tiene D.I. leve, moderada o severa. Si la D.I. es leve, las personas pueden aprender aspectos básicos de educación sexual, como prevenir o evitar acciones y actitudes de riesgo. En el caso de la D.I. moderada, las personas pueden conocer su cuerpo y explorar sensaciones, así como controlar sus deseos de acuerdo al contexto y respeto a otros. Finalmente, en las personas con D.I. severa los contenidos de educación sexual que podrían aprender son muy limitados, además son más vulnerables, por lo cual el apoyo de especialistas cobra mayor relevancia para las decisiones que tomen los cuidadores de estas personas.

En general, la preocupación principal en el caso de las personas con D.I. guarda relación con la reproducción, por lo cual la consulta principal a los especialistas es sobre métodos anticonceptivos. Pero la anticoncepción es distinta a la sexualidad. Se debe pensar en la dignidad y responsabilidad, sobre el hacerse respetar a si mismos, así como el respetar a los otros, por lo cual también es importante siempre tomar en cuenta los contextos de desempeño y las personas con las cuales se relacionan y comparten.

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