Guía de: Energía y sustentabilidad

Claves para entender la crisis por la sequía en Chile

A qué se debe la sequía, cuánta agua consumimos los chilenos y qué nos depara el futuro sobre este tema son algunas de las incógnitas que buscamos contestar.

El Presidente Sebastián Piñera anunció que en mayo de este año bombardearán nubes en las zonas que se están viendo seriamente afectadas por la falta de precipitaciones.

Ochenta ayuntamientos, repartidos en cuatro regiones del país, han sido declarados en estado emergencia agrícola. Un escenario que se veía venir luego de que la Comisión Nacional de Energía (CNE) anunciara en 2010 que ese habría sido el año hidrológico más seco desde 1960.

Para el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, la situación obedece a una “falta de previsión y visión de largo plazo”, que ha detonado en una crisis de abastecimiento de agua pocas veces vista en Chile.

Llevamos tres años consecutivos con pocas lluvias y experimentando un fuerte incremento en el uso de los recursos hídricos en los sectores agrícola, minero y energético. A esto se suman una baja inversión en el desarrollo de nuevos embalses (nueve en los últimos 30 años) y la sobreexplotación de algunas cuencas, debido a que los Derechos de Aprovechamiento de Agua otorgados a distintos privados exceden ampliamente su capacidad de oferta.

Crisis de Agua en Chile
Foto: El Mercurio

Ver ríos con bajos niveles de agua se ha vuelto una escena habitual por culpa de la sequía que afecta a la zona centro de Chile.

A esto debemos sumar la corriente de la niña, un fenómeno climático que lleva un buen tiempo golpeando la sustentabilidad hidrológica del país y que, al parecer, seguirá rondando este año.

Según expertos la cantidad de agua procedente de las precipitaciones, que escurre por los cauces superficiales y subterráneos, supera ampliamente la media mundial, alcanzando los 53.000 m3 por persona al año, mientras que las reservas de agua embalsada alcanzan los 4.090 millones de m3 (2008).

Estos recursos se reparten de forma muy dispar. Mientras que desde la Región Metropolitana hacia el sur la disponibilidad de agua supera los 10.000 m3 por persona al año, hacia el norte, la cifra llega a apenas 800 m3 por persona al año.

Pero, ¿cuánta agua usamos los chilenos? Un estudio desarrollado por el Banco Mundial, en marzo pasado, señala que el uso del agua en el país alcanza los 4.710 m3/s, de los cuales el 73% corresponde al riego de 1,1 millones de hectáreas. Al otro extremo de la balanza se ubica el consumo doméstico, equivalente al 6% de las extracciones.

El mismo estudio indica que el sector minero utiliza el 9% de las reservas de agua disponible, mientras que en el sector energético sólo la generación hidroeléctrica consume cerca de 4.190 m3/s al año.

Cambio climático y el Futuro

Si la situación actual no pinta nada bien, para el futuro la amenaza del cambio climático en el norte y la constante sobreexplotación de las cuencas pueden seguir empeorando las condiciones hídricas de Chile.

En lo que se refiere al sector energético, el consumo de agua se ha disparado en los últimos años, gracias al rápido crecimiento del parque termoeléctrico (64% de la matriz) que utiliza grandes cantidades de agua en sus centrales generadoras.

El cambio climático tendrá serias consecuencias, especialmente en la zona central del país. Según el estudio del Banco Mundial, la precipitación media anual ha disminuido de forma constante en los últimos 70 años.

Para enfrentar el problema, el ministro Golborne aseguró que para fines del periodo de Piñera, tendrá lista la planificación de 15 nuevos embalses que ayudarán a aprovechar de mejor forma el agua obtenida por precipitaciones, de la cual un 84% se va al mar.

También es necesario regular los Derechos de Aprovechamiento de Agua que se entregan a privados y proteger a los pequeños agricultores que se ven seriamente afectados por las sequías.

Como ven, la situación es preocupante. Mientras que en muchas localidades aisladas el abastecimiento de agua es precario, en las grandes ciudades malgastan el agua sin detenerse a pensar en el daño que hacen.

Es hora de empezar a consumir el agua de forma inteligente. Duchas cortas, no lavar el auto todo el tiempo, evitar dejar la manguera corriendo y destinar el agua que no consumimos para el regadío, son algunas formas de ayudar.

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