Guía de: Energía y sustentabilidad

Energías renovables, tiempo de que Chile se apure

¿Por qué Chile debe acelerar el tranco con las energías renovables? ¿Qué gana el país? ¿Qué podría perder?

En las elecciones de 2009 una de las promesas más potentes de Sebastián Piñera, en el área energética, apuntaba a generar un 20% de nuestra energía con fuentes renovables no convencionales (ERNC) en 2020.

Una propuesta que busca cambiar la dirección que sigue el desarrollo energético del país, que por estos días se apoya, principalmente, en centrales térmicas para producir la electricidad que necesitamos, especialmente en la zona norte.

Varios estudios señalan que Chile cuenta con un potencial técnicamente factible de instalar, equivalente a 10.803 MW destacando las fuentes, geotérmica, solar, eólica, de mini hidroelectricidad y también mareomotriz.

Pese a esto, el desarrollo energético del país en los últimos años apunta en una dirección muy opuesta. Según un estudio publicado este año por Pacific Hydro, en la última década el Sistema Interconectado Central ha recibido 88 centrales termoeléctricas (4.259 MW), 31 hidroeléctricas (1.410 MW) y cinco centrales eólicas (176 MW).

El carbón se ha convertido en el combustible fósil más utilizado para la generación eléctrica, en desmedro del gas que por un tiempo pareció dar una opción más limpia a nuestro parque termoeléctrico.

Hoy el carbón abarca cerca del 20% de la capacidad instalada en la matriz eléctrica chilena, alcanzando los 8.000 MW y sigue en constante aumento. En tanto, el gas y el petróleo aportan un 29% y 16% respectivamente.

En 2011, el Sistema Interconectado Central (SIC) emitió 17,7 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) por medio de la generación de energía, más del doble de lo que se emitió en 2001 cuando no se superaron los siete millones de toneladas. Respecto a 2010 el CO2 emitido mostró un incremento de 2,5%.

Por otro lado, las iniciativas de ERNC y centrales hídricas de pasada redujeron en casi un 7% las emisiones generadas por el SIC, demostrando lo importante que es desarrollar fuentes de este tipo para el futuro.

Fomentando las energías renovables

En 2008, el gobierno publicó la ley 20.257 que establece un porcentaje obligatorio del 10% de producción de electricidad con ERNC a 2024, incentivando a que las empresas generadoras contemplen estas fuentes en sus carteras de proyectos.

Hace algunos días el Senado dio un gran paso en la promoción de las ERNC al aprobar, por unanimidad, un proyecto que moderniza esta ley, poniendo como meta contar al año 2020 con un 20% de energías renovables no convencionales en nuestra matriz energética.

Los promotores de las energías renovables ven con buenos ojos esta iniciativa que, de llegar a buen puerto, incrementaría las inversiones destinadas a proyectos de generación con ERNC, pudiendo incluso llegar a 5.000 MW, superando ampliamente los actuales 600 MW instalados en el país, equivalentes al 3% de nuestra producción eléctrica.

Si bien iniciativas como esta son positivas, el desarrollo energético de Chile sigue enfocándose, principalmente, en centrales térmicas alimentadas por carbón. Entre estas destacan la Central Castilla que aportará 2.100 MW al SIC; Termoeléctrica Pacífico, con una capacidad instalada de 350 MW y Patache de 150 MW.

A esto debemos sumar los problemas existentes con los sistemas de transmisión donde se deben realizar inversiones urgentes para incrementar de forma adecuada la capacidad de la matriz eléctrica, especialmente en Sistema Interconectado del Norte Grande (SING)

Es necesario que dentro del corto plazo, tanto el gobierno como las entidades privadas den un giro de timón e incrementen la generación eléctrica en base a energías renovables no convencionales. De lo contrario nuestro futuro energético seguirá siendo negro como el carbón.

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