Guía de: Energía y sustentabilidad

Huella del agua, un concepto que marcará el futuro

En respuesta al árido futuro que se viene para muchos países en el mundo, por una baja considerable en sus reservas de agua, algunas entidades han decidido medir el uso de esta fuente esencial para nuestra supervivencia. Aquí algunos datos del actual escenario.

Durante años, mucho se ha hablado sobre la huella de carbono, de nuestra responsabilidad con el cuidado del medio ambiente y sobre el desafío que diversos mercados e industrias enfrentarán en los próximos años, producto del calentamiento global.

En esta misma línea, un concepto que ha adquirido gran notoriedad ha sido el de la huella del agua o water footprint, que mide el uso de agua en nuestro diario vivir, yendo más allá del propio consumo y apuntando directamente a los requerimientos de este vital elemento en la producción de bienes y servicios.

Agua
Foto: Alejandro Herrero

La mayor parte de las reservas de agua potable para el hombre están congeladas en los glaciares.

Un concepto que nació en 2002, gracias al científico de la UNESCO-Instituto de Educación del Agua, Arjen Hoeskstra, quien dirige el WaterFootprint Network (WFN) y aplica la huella del agua tanto en la cadena de producción como en el abastecimiento diario.

De acuerdo a datos entregados por el WFN, el mundo como un todo, tiene una huella hídrica de 1.240 metros cúbicos per cápita anual, donde se considera el agua consumida en la elaboración de diversos bienes y su influencia en productos provenientes de otros países.

Y es que todo consume, desde un simple café, que requiere 140 litros de agua, hasta un notebook que necesita 2.000 litros para ser producido. Estas cifras responden al concepto de “agua virtual” que se requiere para la elaboración todos los elementos que consumimos diariamente.

El tipo de uso que se le da a esta fuente también es relevante a la hora de medir la huella, por lo que se han creado tres distintas categorías. Tenemos el “agua azul”, destinada a producir bienes y servicios; el “agua gris”, utilizada en actividades más contaminantes, y el “agua verde” que encontramos en el suelo, procedente de la lluvia.

La situación actual es alarmante, si consideramos que del total de agua disponible en el mundo, el 97,5% es salada y el 2,5% corresponde a agua dulce, utilizable por el hombre. De ese pequeño porcentaje casi el 70% está congelado en los glaciares y la mayor parte del resto se presenta como humedad en el suelo o yace en profundas capas acuíferas subterráneas fuera de nuestro alcance.

Escenario futuro

Así, menos del 1% del agua disponible en el planeta está accesible para nuestro uso, mientras que expertos estiman que el nivel de consumo se incrementará en un 40% para 2025.

Consumo agua
Foto: El Mercurio

El consumo de agua aumentará un 40% en los próximos 15 años.

Si estas cifras son preocupantes, el escenario futuro que presentan algunos países tampoco es muy alentador, considerando que para 2025 se espera que más de 3.000 millones de personas puedan estar viviendo en países que sufran estrés de agua.

Los principales afectados vendrían a ser naciones pertenecientes a Medio Oriente y África del Norte que verán una reducción superior al 25% de su reserva promedio de agua. A estos le seguirán territorios con una alta densidad de población como China e India que en los próximos 15 años sufrirán estrés de agua.

Por esto es necesario que todos los sectores productivos a nivel global tomen conciencia de la situación que se vive actualmente, un escenario que según los datos recién expuestos, ya sobrepasa la brecha de alerta situándonos en una etapa de acción inmediata.

Entre los primeros sectores que han tomado medidas al respecto, encontramos el agrícola que requiere altas cantidades de agua para la producción de alimentos.

Chile y sus primeras mediciones

Aunque los principales impactos que tendrá la falta de agua en los próximos años se ven lejanos a Chile que muestra una huella hídrica de 12,3 giga metros cúbicos en su totalidad, ya se están tomando medidas para hacer frente a este desafío ambiental.

Una de las primeras señales las dio Fundación Chile concretando una alianza con el WFN, la segunda entidad a nivel latinoamericano en lograr este cometido y que ya se encuentra trabajando junto a la Viña Concha & Toro en un proyecto piloto que medirá por primera vez, la huella hídrica de una empresa en chile y de una viña en todo el mundo.

Ejemplos como este nos indican que en los años venideros la huella del agua se transformará en un factor determinante para la creación de nuevos negocios y en la toma de decisiones sobre qué productos importar o consumir. Un nuevo desafío ambiental que promete cambiar nuestros estilos de vida.

ComentariosDeja tu comentario ↓

Más sobre Energía y Sustentabilidad

cerrar
Te invitamos a seguirnos en Facebook.