Guía de: Esoterismo

2012: Sepa cómo se cumplen las profecías del fin del mundo

Juan de Jerusalén, inspirador de Nostradamus, anticipó con pasmosa coincidencia los escenarios que enfrentará el hombre en estos tiempos.

Juan de Jerusalén fue uno de los fundadores de la mítica “orden de los caballeros del temple” y escribió un enigmático libro llamado “Protocolo secreto de las profecías”. El texto estuvo perdido por un largo período de tiempo, hasta que lo encontraron durante la segunda guerra mundial en Varsovia.

El templario escribió las profecías a modo de poemas, anunciando visiblemente el devenir de los actuales tiempos.

Profecías fin del mundo

Foto: Agencias

Para algunos, una charlatanería más; para otros, una luz de esperanza:

Las profecías de Juan de Jerusalén:

“Veo y conozco”

Una mano me guía hacia lo que ni veis ni conocéis. Mil años habrán pasado y Jerusalén ya no será la ciudad de los cruzados de Cristo…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, se erigirán torres de Babel en todos los puntos de la tierra, en Roma y en Bizancio…no habrá más ley que mirar por uno mismo y por los propios… ya no habrá pan para todos…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, el padre buscará el placer en su hija, el hombre en el hombre, la mujer en la mujer, el viejo en el niño impúber, y eso será a los ojos de todos…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, los niños también serán vendidos; algunos se servirán de ellos como de muñecos para disfrutar de su piel joven; otros los tratarán como a animales serviles…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, reinarán los soberanos sin fe; mandarán sobre multitudes humanas inocentes… Pero ellos decidirán la suerte de todo y de todos; nadie participará en las asambleas de su orden; todos serán siervos pero se creerán hombres libres y caballeros…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, los hombres no confiarán en la ley de Dios…querrán elegir a sus hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no deseen…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, las enfermedades del agua, del cielo y de la tierra atacarán al hombre y le amenazarán; querrá hacer nacer lo que ha destruido y proteger su entorno; tendrá miedo de los días futuros. Pero será demasiado tarde; el desierto devorará la tierra y el agua será cada vez más profunda, y algunos días se desbordará, llevándose todo por delante como un diluvio…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, la tierra temblará en muchos lugares y las ciudades se hundirán; todo lo que se haya construido sin escuchar a los sabios será amenazado y destruido

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, el sol quemará la tierra…El mar se alzará como agua enfurecida; las ciudades y las riberas quedarán inundadas y continentes enteros desaparecerán; los hombres se refugiarán en las alturas y olvidando lo ocurrido, iniciarán la reconstrucción…

Cuando empiece el año mil que sigue al año mil, regiones enteras serán botines de guerra. Más allá de los límites romanos e incluso en el antigua territorio del imperio…aquí habrá guerra entre tribus y allá, entre creyentes. Los judíos y los hijos de Alá no dejarán de enfrentarse y la tierra de Cristo será su campo de batalla

Llegados plenamente al año mil que sigue al año mil, los hombres por fin habrán abierto sus ojos… sabrán que lo que golpea a uno hiere al otro…y habrá una lengua hablada por todos y nacerá así, por fin, el gran humano…

Llegados plenamente al año mil que sigue al año mil, el hombre conocerá un segundo nacimiento; el espíritu se apoderará de las gentes, que comulgarán en fraternidad; entonces se anunciará el fin de los tiempos bárbaros

Llegados plenamente al año mil que sigue al año mil…los bosques serán de nuevo frondosos y los desiertos habrán sido irrigados; las aguas habrán vuelto a ser puras…

Llegados plenamente al año mil que sigue al año mil…se sabrá todo del mundo y del propio cuerpo; se soñará con la enfermedad antes de que aparezca; todos se curarán así mismos y a los demás…

Llegados plenamente al año mil que sigue al año mil, el hombre habrá aprendido a dar y compartir; los días amargos de la soledad habrán pasado; creerá de nuevo en el espíritu…Pero eso vendrá después de las guerras y los incendios…

Llegados plenamente al año mil que sigue al año mil, el hombre sabrá que todos los seres vivos son portadores de luz y que son criaturas que deben ser respetadas…

Fuente:

Biblioteca Pléyades, Las profecías de Juan de Jerusalén

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