Guía de: Espiritualidad

¿Cómo podemos lidiar con la envidia?

Los estándares por los cuales esta sociedad a menudo nos mide, y el concepto del éxito asociado a logros materiales y externos, nos hace vivir mirando hacia el lado. ¿Estamos cerca de la envidia?

Para ninguno de nosotros es indiferente el hecho que, dentro de la amplia gama de emociones ligadas a nuestra interacción humana, se encuentre o haya encontrado presente, en mayor o menor medida, la envidia desde y hacia nosotros mismos.

Si bien es cierto la envidia cobra especial intensidad dentro de entornos más bien competitivos y exitistas, es, en general, una emoción latente en todas nuestras esferas, pudiendo parecer inicialmente muy sutil y pasajera, pero si se llega a convertir en una constante, amenaza con debilitar en gran medida nuestra salud y bienestar, en todos sus aspectos.

Envidia

Imagen: Aetos

Los estándares por los cuales esta sociedad a menudo nos mide nos hace vivir mirando hacia el lado.

Los estándares por los cuales esta sociedad a menudo nos mide, y el concepto del éxito asociado a logros materiales y externos, nos hace vivir mirando hacia el lado cada vez con mayor frecuencia y comparando nuestra realidad con la de otras personas, deseando, por una parte, lo que ellas han logrado, y sintiéndonos, por otra, amargamente afectados si no contamos con los mismos resultados. Pensamientos tales como: “El/ella tiene la misma edad que yo y ha conseguido más cosas”, “por qué la vida es tan injusta conmigo?” o “mientras yo trabajo duro día a día otros tienen sin esfuerzo todo lo que quiero”, son frecuentes y nos llevan, sin duda alguna, hacia un lugar de empobrecimiento personal más que a la valoración de nuestra propia grandeza.

Por otro lado, el hecho de sentirnos envidiados por otras personas, tanto en nuestro entorno laboral como en nuestro círculo más cercano e incluso familiar, requiere de nuestra especial atención y cuidado, especialmente si basamos nuestro poder e integridad personal en la aprobación de los demás, debido a que, con el tiempo, va repercutiendo, principalmente en nuestras emociones y en nuestra sensación de confianza con el resto de las personas.

Afortunadamente, mientras más vivimos, más aprendemos, y en este sentido, mi intención es detenerme, en base a mi experiencia personal, en las siguientes tres reflexiones que nos pueden eventualmente ayudar a lidiar de mejor manera con la presencia de la envidia en nuestro cotidiano:

  • Nuestra unicidad: Es muy importante tener claridad respecto a lo siguiente: Somos todos personas únicas, irrepetibles y dotadas de talentos y dones especiales. En este sentido, más que pensar que alguien es “mejor que yo”, es mucho más beneficioso para nosotros mismos pensar, con certeza: “Es distinto a mi”. La búsqueda de nuestra unicidad y de nuestro camino comienza, por tanto, con nuestra propia apreciación y gratitud, como principal tarea.
  • Las compensaciones sí existen: Más allá de lo que podemos ver inicialmente en los demás se encuentran diversas realidades e historias de vida que a menudo desconocemos. Por ello, muchas veces, detrás de alguien que luce sumamente exitoso o lleno de recursos, puede encerrarse un sinnúmero de vivencias y costos personales con los cuales tiene que lidiar día a día y que pueden ser mucho más altos de los que podemos imaginar. Detenernos un momento en ello y volver a nuestro centro, valorando desde ya las cosas buenas que tenemos hacen, sin duda, una gran diferencia.
  • Ser honestos con nosotros mismos y con el resto: Cada vez que nos sintamos envidiados por otras personas, es recomendable hacer un ejercicio de honestidad con nosotros mismos: Solemos hacer alarde de nuestros logros frente a los demás? Nos agrada internamente sentirnos superiores al resto? Nos sentimos más empoderados con ello?  Muchas veces nos situamos en una postura de víctimas frente a lo que nos pasa, restando la responsabilidad real hacia nosotros mismos respecto a los resultados que obtenemos. Darnos cuenta de nuestras propias actitudes y reconocer que, en última instancia, recibimos aquello que damos, es, ciertamente, un punto esencial a considerar.

Lidiar con la envidia es tan solo uno de los tantos aspectos presentes dentro de nuestras vivencias personales. Una vez que comprendemos la lección, nos daremos cuenta que este tipo de experiencias, como en todo proceso de aprendizaje, van gentilmente perdiendo poder y cayendo por sí solas, dando paso a un mayor espacio de tranquilidad frente a la vida y sus múltiples contrastes.

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