Guía de: Espiritualidad

Cinco pasos para lograr ser más felices

En un mundo cada vez más caótico y lleno de tragedias, pareciera ser que el conseguir la felicidad fuese un lejano ideal sostenido por un reducido grupo de personas.

En la actualidad, ser feliz es sinónimo y blanco de los más diversos juicios e interpretaciones. En un mundo cada vez más caótico y lleno de tragedias que vemos y vivenciamos diariamente, y de las cuales es difícil abstraerse, pareciera ser que el conseguir la felicidad fuese un lejano ideal sostenido por un reducido grupo de personas que parecieran vivir alejadas de la realidad actual, y hablando desde un lugar más bien demagógico que pragmático.

Yo solía pensar así y tener esa opinión; y, si bien es cierto, existe todo tipo de personas y formas de ver la vida, lo importante finalmente es la experiencia que cada uno de nosotros tenga respecto a ello. En este sentido, fue un largo proceso para mi comprender lo anterior e integrar dos importantes lecciones que, en la actualidad, son parte de mi experiencia personal :

  • La felicidad, más que constituir una meta en sí misma o un estado a lograr, es más bien una elección interior y personal constante, de cada momento.
  • En última instancia, no hay nada ni nadie en el afuera que nos  pueda brindar más felicidad que la que nosotros podemos dar a nosotros mismos.
Felicidad
Imagen: Aetos

Reír es una de las formas de ser más felices.

Todo esto puede sonar muy adecuado y fácil de comprender en una primera lectura. Ahora bien, el real desafío para todos nosotros es el siguiente:

Qué pasos concretos podemos tomar día a día para ir experimentando ser feliz medio de todas las preocupaciones de la vida diaria?

A continuación, comparto cinco acciones cotidianas sumamente sencillas que, en lo personal, me han ayudado enormemente y nos permiten mantener en gran medida un buen estado de equilibrio entre nuestra vida agitada y el desarrollo de una experiencia de alegría interna:

1)        Agradecer: En mi columna titulada “El poder de las gracias” ilustro la importancia de mantener un estado de gratitud con nosotros mismos y con nuestro entorno, a través de un simple ejercicio. El agradecer nos hace mejorar nuestra autoestima, autoconfianza y motivación y, con ello, nos mantiene conscientes y claros respecto de nuestro poder interno, lo cual es un gran propulsor para el desarrollo de nuestra felicidad interna.

2)        Sonreir: La sonrisa y la risa constituyen grandes activadores de endorfinas, hormonas asociadas a la sensación de bienestar y felicidad internas, las cuales, además, tienen directa relación con la salud de nuestra mente y cuerpo. Sonreírle a la vida, la cual es, por sobre todo, una formidable y enriquecedora experiencia llena de contrastes y aprendizajes, debiese ser, sin duda, nuestra actitud de vida.

3)        Flexibilidad: Ser conscientes que todo en el afuera es transitorio y puede cambiar en un segundo nos invita a desarrollar la flexibilidad, la cual no es más que integrar el hecho que en nuestra vida siempre se dan diferentes resultados, muchos de ellos corresponden al logro de lo que deseamos y el resto a aquello que necesitamos para aprender grandes lecciones. Aceptar nuestras vivencias cotidianas como oportunidades de crecimiento permanente nos sitúa, sin duda, en una experiencia de gran apreciación por nuestra vida y nuestras circunstancias.

4)        Vivir y disfrutar el momento: Darnos cuenta que nuestro paso por esta vida es breve y que siempre tenemos este momento para volver a nuestro centro y, a la vez, disfrutar de nuestros logros y nuestro entorno, es fundamental. Detenernos un instante y enfocarnos con intención en nuestro cuerpo, especialmente nuestra respiración, es una buena manera de ponernos en contacto con nuestro centro y con el poder que encierra este preciso momento.

5)        Generosidad: Salir de nuestros dramas personales y enfocarnos en dar a los demás, desde dar un consejo a ayudar genuinamente a quienes más lo necesitan, nos permite aumentar nuestra perspectiva de las cosas  y darnos cuenta que nuestra vida es mucho mejor de lo que pensamos y que la felicidad se encuentra, muchas veces, en las cosas más sencillas.

Gran parte de lo que significa ser espiritual radica en las cinco acciones que acabo de mencionar.  Todas ellas constituyen un ejercicio diario para familiarizarnos con nuestro centro y contactarnos gentilmente con una experiencia de felicidad que, más que constituir una meta a seguir, es un proceso de cada instante. Proceso que, sin duda, vale la pena vivir y trabajar por él.

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