Dos formas útiles para lograr un buen descanso

Concebir el descanso en nosotros como un valor a apreciar y cuidar es fundamental. Más allá de las horas o momentos del día, es importante saber que es en nuestro ahora en donde, siempre, podemos tomar una opción.

Guía de: Espiritualidad

Dentro de nuestro ajetreado día a día, nuestro cuerpo nos va pidiendo, con más frecuencia de la que pensamos y a través de distintas señales, que dentro de todo nuestro bloque de actividades, destinemos momentos para realizar pausas concretas y efectivas, y nos dediquemos, única y exclusivamente, al descanso de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Debido, en gran parte, a la exigente  maquinaria de la ciudad, tenemos esta tendencia casi habitual de vivir “hacia afuera” o desde los distractores externos, lo cual, sumado a los más de 50,000 pensamientos diarios que tenemos –siendo muchos de ellos no muy auspiciosos o positivos- pueden incidir, directamente, en nuestra capacidad física e intelectual, pudiendo derivar en distintos resultados poco sanos para nosotros tales como el estrés físico y mental, agotamiento, desmotivación, y otros potenciales trastornos que son importantes de evitar y solventar en forma oportuna.

Buen descanso

Foto: Carla Dannemann

Cerrar los ojos también es un buen descanso.

A menudo se nos habla de la importancia de tener un buen descanso, pero muchas veces sentimos que el tiempo no nos alcanza al tener tantos asuntos que atender en nuestro trabajo, en nuestra casa, con nuestros seres queridos y nuestro círculo social, logrando que, al final, el lograr el “descanso ideal” no se convierta más que una bonita ilusión rodeada de buenas intenciones.

Este punto fue clave para mi en intentar encontrar un punto de equilibrio entre tener una vida siempre activa y llena de contrastes y contar con bloques destinados al relajo y la distracción. En mi búsqueda personal para poder dar con la fórmula perfecta, me di cuenta que, más que utilizar métodos o formas de organización de nuestro tiempo (que pueden ser efectivamente muy útiles para nosotros) es importante ir un paso más allá y enfocarnos en nuestra actitud de todos los días. Si estamos en un lugar tranquilo, pero nuestra mente nos está repitiendo constantemente que algo anda mal en nosotros o bien que deberíamos estar trabajando o haciendo otra cosa en vez de descansar, ciertamente la locación no siempre será lo más importante en nosotros. Por ello, mi intención es compartir dos formas de lograr un buen nivel de descanso y de forma más permanente durante el día, sin necesidad de requerir siempre una cama o un lugar extremadamente silencioso para ello:

  • Descansar con ojos abiertos: Con esto me refiero, simplemente,  a los tipos de pensamientos que podemos ir adoptando mientras estemos en nuestras actividades. Comenzar por ir repitiendo mentalmente la palabra “gracias”, gentilmente y haciendo una pausa entre palabra y palabra, nos va llevando a un espacio interno de calma y de enfoque en una verdad que es universal a todos y que podemos complementar enormemente con el ejercicio de la gratitud, que se realiza una sola vez y se va recordando de tanto en tanto. Por ello, estando en una reunión social o en cualquier situación, podemos descansar nuestra mente a través de este elevado pensamiento.
  • Descansar con ojos cerrados: Un adulto promedio duerme entre 5 a 7 horas diarias. Dormir es importante pero también es bueno saber que hay otros momentos en que podemos cerrar nuestros ojos y simplemente, enfocarnos en nuestra respiración y entrar a ese espacio de calma que, a menudo, nosotros mismos esquivamos. Ya sea en un espacio  tranquilo de nuestro trabajo, en una iglesia, sentados en una plaza, en el autobús o el metro, todos estos lugares tan cotidianos pueden ser aprovechados para, simplemente, descansar de forma sencilla nuestro cuerpo y mente.

Concebir el descanso en nosotros como un valor a apreciar y cuidar es fundamental. Más allá de las horas o momentos del día, es importante saber que es en nuestro ahora en donde, siempre, podemos tomar una opción y elegir descansar de forma más profunda sin tener que aislarnos de lo cotidiano. Tarea que, sin duda, está en nuestras manos y un hábito a desarrollar para todos los días.

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