Guía de: Espiritualidad

La importancia de reinventarnos en el 2012

Mi invitación es a recuperar nuestra esencia de niños y reinventarnos a través de simples acciones que, una vez que las tomamos, nos pueden apoyar como guía de cambio durante todo el año.

Cada vez que comenzamos un nuevo año tenemos la oportunidad, en medio de todas nuestras tareas y obligaciones cotidianas, de hacer una breve pausa y tomarnos algunos momentos para nosotros en torno a nuestros verdaderos deseos y proyectos y, de este modo, ir diseñando nuestros próximos doce meses.

En mi caso personal, hace más de diez años tengo la sagrada rutina de tomar un cuaderno (solo reemplazado en la actualidad por algún dispositivo móvil) y escribir en él un listado de diferentes cosas que deseo ser, hacer y lograr en el año entrante en diferentes áreas, todo en la escala más sincera y a la vez elevada posible. Con el pasar del tiempo, y mirando en perspectiva todos los listados de cada año, me fui dando cuenta de cómo fue evolucionando la calidad de estos, comenzando por aquellos en los que solo deseaba cosas materiales y logros externos para mi hasta ir logrando, en la actualidad, un punto de mayor equilibrio con mi interior, privilegiando aquello que me brinde genuina alegría y, a la vez, la capacidad de compartir mis logros y generar valor conjunto con mi entorno.

Reinventarnos 2012

Imagen: Alfredo Cáceres

Mi invitación es a recuperar nuestra esencia de niños y reinventarnos.

Independiente de cual sea nuestro momento actual y de todos los vaivenes y situaciones externas de cada año, dar un primer paso en esta materia es fundamental. Si bien es cierto estas acciones pueden leerse extraordinariamente simplistas e incluso intrascendentes, darnos la oportunidad de atrevernos a cambiar y reinventarnos en alguna medida siempre es importante y constituye, ciertamente, un momento de conexión con nosotros mismos. Desde mi experiencia personal, es un proceso realmente lúdico y divertido, que nos comunica con ese lado de niños, en donde nada parecía imposible y en donde, viviendo el momento presente, abríamos los brazos a la vida plena con inocencia y alegría.

Mi invitación, por tanto, es a recuperar esa esencia de niños a través de simples acciones que, una vez que las tomamos, nos pueden apoyar como guía de cambio y mantención de nuestro centro durante todo el año:

•   Gratitud: Para ponernos en sintonía con la lista de nuestras metas y proyectos personales, es necesario apreciar previamente el valor de lo que ya somos y tenemos. A través de un simple ejercicio podemos darnos cuenta de nuestro inmenso poder interior y sentirnos merecedores de nuevas y mejores cosas para nuestra vida.

•    Claridad: La claridad es una consecuencia natural de la práctica de la gratitud. Nos sitúa en nuestra grandeza y nos brinda mayor perspectiva de nuestra vida y nuestras capacidades. Por medio de ella, podemos darnos cuenta con mayor sinceridad de aquello que realmente queremos y podemos lograr. Si en este punto hacemos un listado de nuestros deseos para el presente año, estos sin duda relucirán y estarán cargados de una energía sumamente revitalizante.

•    Actitud: Una vez hemos tomado estos dos pasos, mantener una actitud acorde a nuestros deseos y metas es fundamental. Si bien al comienzo puede parecer difícil, lo cierto, desde mi propia experiencia, es que se trata más de un simple hábito que de una titánica tarea. En este punto, mi sugerencia es tener ambos listados en un lugar siempre accesible y leerlos cada vez que podamos, de modo de acostumbrarnos a tener y sellar esos pensamientos y emociones en nosotros.

El valor de reinventarnos y dar nuevos pasos, sin importar su magnitud, tiene un valor inigualable para cada uno de nosotros. Sentir que aquello que deseamos en una escala elevada es lo que merecemos y trabajar por ello nos ayuda a dar un mayor sentido a nuestra vida y una dirección más sólida y esperanzadora a nuestro día a día.

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