¿Qué lecciones nos dejan los Juegos Olímpicos?

Todo este tipo de eventos tiene un trasfondo especial y del cual podemos obtener valiosas enseñanzas.

Guía de: Espiritualidad

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 acaban de finalizar, y con ellos, una maratónica jornada en donde el deporte, el talento y la competencia fueron las grandes y principales protagonistas.

La ceremonia de clausura de estos juegos fue, simplemente, espectacular, reuniendo a millones de personas alrededor del planeta quienes, emocionados, veíamos cómo se realizaba un despliegue único de talento en torno a la música, las emociones y lo que evoca en cada uno de nosotros y en colectivo, este tipo de encuentros.

En ese momento, comentaba activamente con mis seguidores en Twitter esas horas finales, y decidí hacerles la siguiente pregunta:

“¿Qué lecciones les dejan a ustedes estos Juegos Olímpicos?”

Los comentarios no se hicieron esperar y muchas de las respuestas confluían, sorprendentemente, en los mismos aspectos, todos ellos haciendo alusión a emociones y reflexiones que iban más allá de la evidente maravilla visual del evento.

En este sentido, todos los eventos masivos en torno a la música, el deporte y la solidaridad tienen un trasfondo especial y del cual podemos obtener valiosas enseñanzas. Es por eso que, a continuación, comparto con ustedes las que, para mi, son las tres más importantes y que considero necesario rescatar y almacenar:

1) Volver a nuestro centro: Volver a las raíces es fundamental, ya que al hacerlo de tanto en tanto nos saca de nuestra rutina y dramas habituales y nos permite ahondar en todos los valores que revisten real importancia para nosotros, más allá de nuestros distractores externos: La importancia de la unidad, la generosidad, y el fomento de la disciplina y la perseverancia esto en nuestro día a día son, sin duda, hábitos a poner en práctica..

2) La pasión: Fueron muchas las oportunidades en las cuales nos pudimos emocionar y disfrutar con al grandeza desplegada en todos los competidores. En el caso particular de Tomás González, nos refleja que no importan los obstáculos y la falta de apoyo u oportunidades que tengamos eventualmente; siempre nuestra pasión será nuestra guía, y más temprano que tarde, ésta se ha de desplegar y manifestar de forma triunfante.

3) Celebrar la vida: Existe un llamado que se hizo sumamente claro en la ceremonia de clausura, y éste, para mi, es el de celebrar la vida y aportar con más dosis de alegría y euforia a nuestros días. La música hace que las personas se reúnan, y estos juegos olímpicos, más que fomentar rivalidades, dan cuenta de la variedad de disciplinas que son verdaderas obras de arte a admirar y disfrutar, como expresiones nacidas de la pasión y el talento de tantos competidores.

Todo lo anteriormente dicho sin duda es universal y son lecciones que no podemos dejar de lado. Si nos damos cuenta con mayor detención, todos los llamados externos van dirigidos esencialmente hacia ello, y espero que, junto con haber disfrutado estos juegos olímpicos, puedan, como yo, reafirmar estas lecciones tan importantes para nuestro desempeño habitual.

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