Guía de: Espiritualidad

Renuncia de Benedicto XVI: ¿Cómo repercute en el mundo espiritual?

Para millones de personas, la dimisión inminente del Papa Benedicto XVI este 28 de febrero es una impactante noticia y que ha calado hondo sobre todo en todos quienes tienen como principal refugio espiritual a la Iglesia Católica.

Para millones de personas, la inminente dimisión del Papa Benedicto XVI, este 28 de febrero, es una noticia impactante que ha calado hondo, sobre todo en todos quienes tienen como principal refugio espiritual a la Iglesia Católica.

Independiente de sus motivos personales – en este caso, su estado de salud y su avanzada edad para continuar con sus funciones-  que son absolutamente respetables, este hecho ha generado un mar de críticas y diversos comentarios del tipo: “Debiese renunciar a su cargo un Sumo Pontífice, que tiene un compromiso y un mensaje de paz a la Humanidad?” “Está la Iglesia Católica en su punto más álgido de crisis?”

Frente a esto, es muy importante abstraernos, dejar a un lado la crítica fácil y detenernos un momento para reflexionar y mirar las cosas con un poco más de perspectiva frente a la realidad actual, en torno a algunos aspectos que son transversales a nuestras creencias y que nos competen a todos como seres humanos:

 Renuncia Benedicto XVI

Foto: Agencias

1)    El mundo vive momentos muy especiales: No es necesario analizar con detalle nuestro entorno para darnos cuenta que el nivel de caos existente a nivel global se hace especialmente presente, y que tenemos que hacernos responsables por el mismo. Los sistemas caen, las diferencias que nos separan se van haciendo más frágiles frente a diversos acontecimientos externos y, por tanto, hay un llamado a ir más allá y que es necesario descubrir.

2)    Somos todos, finalmente, seres humanos: Las figuras eclesiásticas son, finalmente, seres humanos. Especiales, por supuesto, dado su compromiso permanente y su enfoque espiritual, pero están hechos de carne y hueso y con una dimensión física finita, al igual que todos. El hecho de la dimisión del Papa Benedicto XVI genera inestabilidad inicial en este sentido, pero a la larga es una buena lección desde este punto de vista: Estamos todos hechos del mismo material, humano y divino.

3)    Volver al origen: La fuente de estabilidad interior y paz nace de nosotros mismos y se potencia con la inspiración y mensaje de personas más evolucionadas. Y en este sentido, por duro que parezca, nadie puede crear más paz, amor y alegría en nuestras vidas que nosotros mismos.

Las crisis existentes fuera de nosotros nos permiten abrir un espacio de claridad y omnisciencia en nuestro interior que quizás hemos dejado continuamente de lado, brindando responsabilidad plena de esto a  otros. El mundo espiritual, en este sentido, nos brinda grandes lecciones, y en este caso particular, nos permite reafirmar nuestro status de creadores de un mejor mundo, partiendo desde casa. La tarea de estabilizar nuestro propio mundo, es nuestra más importante tarea.

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