Tres pasos clave para lograr ser más flexibles

En un 2012 particularmente auspicioso y en a un mundo que gira y se mueve continuamente, está en nosotros desarrollar nuestra capacidad de actuar con flexibilidad en el día a día.

Guía de: Espiritualidad

Cada vez que algún hecho inesperado llega a nuestra vida, ya sea algo referido a nuestra esfera personal, familiar o laboral, siempre se pone a prueba nuestra integridad personal -dependiendo de la intensidad de ese acontecimiento-  y a la vez nuestra capacidad de respuesta frente a éste.

Es interesante cómo un mismo momento puede afectarnos y hacernos reaccionar de manera diferente. Hace algunos días, recibí una noticia que, años atrás, pudo haber roto todos mis esquemas y mi entusiasmo para el presente año y haberme hecho sentir profundamente deprimido. El hecho fue curioso: Me lo tomé con una tranquilidad enorme, y si bien sentí emociones que me hicieron ir hacia adentro, volví rápidamente y pensé: “Esto está pasando por algo”. Y es así como he aprendido, a lo largo de los años, a intentar darle una mayor perspectiva a todas mis vivencias, sobre todo a aquellas que no me son favorables en ese momento o que truncan mis planes y proyectos o bien mi vida fluyendo calmadamente.

Ser flexible

Imagen: Alfredo Cáceres

En este sentido, frente a un mundo que gira y se mueve continuamente, y formando nosotros parte de él, no podemos abstraernos a un sinnúmero de cambios que, querámoslo o no, van sucediendo día a día. Somos seres humanos dinámicos e inmersos en una vida llena de contrastes, colores y también sinsabores, y está en nosotros hacer una pausa y atender nuestra experiencia interna frente a estos cambios que suceden continuamente.

El valor de ser flexibles cobra especial importancia en estos días. En un 2012 particularmente auspicioso y rodeado de un halo de misticismo externo (en el cual podemos o no creer), lo cierto es que emerge con más fuerza la invitación a desarrollar cualidades internas como la resiliencia, el desarrollo de nuestra experiencia interna de calma y, por supuesto, nuestra capacidad de actuar con flexibilidad en nuestro día a día.

Desde mi experiencia personal, quiero compartir tres pasos o aspectos  que me han ayudado mucho al desarrollo de la adaptación a los cambios:

1) Todo en el afuera es transitorio: Si bien vivimos diariamente en un contexto netamente externo y tangible,  es importante darnos cuenta que todo en el afuera, incluyendo nuestros bienes personales, las personas y nuestras relaciones sociales y amorosas, son transitorias. Las personas cambian, la locación cambia; fenómenos externos sacuden nuestra seguridad externa y nos pueden dejar solos con nosotros mismos. Todo ello constituye un poderoso mensaje para volver a nuestra verdadera casa interior y prestarle la atención que siempre ha merecido tener.

2) Desarrollar la calma: En una de mis columnas anteriores, titulada “Tres pasos para desarrollar la calma”, explico detalladamente el valor de ir cultivando nuestra experiencia interna de tranquilidad, ya que es ésta la que nos permitirá deliberar con mayor tranquilidad y claridad e interactuar en nuestro cotidiano con una mayor ligereza, soltando aquello que no es útil para nosotros y enfocándonos en lo realmente importante.

3) Nuestra capacidad de reinventarnos: Desde mi percepción, siento que si existen cambios, a la vez también existen distintas alternativas para sortear estos momentos. En este sentido, nuestra capacidad de reinventarnos cobra una enorme importancia. Saber que no somos seres rígidos ni sometidos a una determinada estructura, nos hace activar nuestro dinamismo y, a la vez, nuestra capacidad de desplegar nuevas y valiosas cualidades personales.

Todo lo anterior es, ciertamente, una primera gran aproximación al tema y el segundo paso natural sería integrarlo e intentar ponerlo en práctica. Si tan solo consideráramos estos tres aspectos en nuestro día a día, recordándolos cada vez que nos vemos enfrentados a algún cambio que nos desestabiliza de alguna manera, vamos desarrollando el hábito de soltar, de priorizar y de ser flexibles. Todo esto es algo que, siempre y sin duda, está en nuestras manos

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