Tres pasos para encontrar la calma

Lograr un estado de calma es esencial para nuestro desarrollo personal, para ir creciendo como personas.

Guía de: Espiritualidad

La búsqueda de la tranquilidad en cada uno de nosotros es, sin lugar a dudas, una necesidad latente en nuestra vida, y que cobra especial relevancia en el transcurso de estos días. Para nadie es indiferente, como he expresado en columnas anteriores, el gran número de distractores externos a los cuales, querámoslo o no, nos vemos regularmente expuestos en medio de un mundo que va cada vez a mayor prisa: Situaciones relacionadas con nuestro entorno familiar y laboral, así como también nuestras relaciones, decisiones que tomar y obligaciones que cumplir van definiendo nuestro accionar cotidiano, poniendo a prueba nuestro nivel de tranquilidad y, por otro lado, nuestra capacidad de respuesta frente a ellas.

En este sentido, se hace esencialmente importante el ir prestando atención a nuestro interior de modo de ir desarrollando gentilmente un estado de calma que se vaya haciendo cada vez más presente en nosotros y así nos permita ir transitando de forma más tranquila por la vida. De otro modo, nos vamos volviendo muy susceptibles a los vaivenes de los cambios externos, pudiendo mermar nuestra estabilidad interna y, consecuentemente, nuestra salud y bienestar, los cuales se encuentran, desde luego, íntimamente entrelazados.

Encontrar la Calma

Foto: Killuminati

Ahora bien, quizás varios se pueden preguntar si lo anterior es algo que realmente se puede lograr, o si se trata simplemente de un pensamiento utópico y lleno de buenas intenciones. Lo cierto, y en base a mi experiencia personal, es que si bien la búsqueda de la tranquilidad transcurre en un estado de constante dinamismo, la decisión de optar por ella siempre nace desde nosotros mismos. Y tomando eso como principal referencia, me permito compartir los siguientes tres pasos que, de forma sencilla, pudiesen ayudar a familiarizarnos con un mayor nivel de tranquilidad en nuestro día a día:

1. Nuestra actitud personal: Indudablemente, todo comienza por nuestra actitud personal, de sentirnos empoderados y en control de nosotros mismos. Pese a que muchas veces podemos sentir que nada de lo que pase afuera depende de nosotros, sí podemos hacer una gran diferencia en cómo manejar esas situaciones. Poner en práctica el ejercicio de la gratitud y saber tomar responsabilidad por nosotros mismos nos puede hacer ver de forma muy clara que, en nuestra vida, como es adentro, también es afuera.

2. Flexibilidad: El desarrollo de la flexibilidad se hace tremendamente importante en nuestra vida actual. Un gran paso dentro de nuestra experiencia personal es darnos cuenta que, en última instancia, nada es tan serio o estricto. Todo puede cambiar de un momento a otro y con ello las prioridades también pueden cambiar. Acciones fundamentales como separar a conciencia lo urgente de lo importante y saber, por otro lado que nunca estamos solos y por lo tanto expresar nuestras emociones y pedir ayuda cuando lo necesitamos para así no absorber todas las responsabilidades cotidianas constituyen un gran paso en nuestra experiencia interna.

3. El poder de este momento: En muchas ocasiones podemos dejarnos llevar por la angustia, tristeza o incertidumbre frente a posibles acontecimientos venideros, o bien llenarnos de juicios sobre nosotros por situaciones del pasado, dejando que la mente nos conduzca a cualquier lugar y haciéndonos perder el inmenso poder que encierra este momento. Detenernos un momento en nuestro cuerpo, enfocarnos únicamente en nuestra respiración por unos segundos y sentir con certeza que el pasado, literalmente, ya pasó y que el futuro aún no ha venido nos hace de algún modo despertar y traernos de vuelta la calma.

El desarrollo de nuestra tranquilidad en nuestra vida es, sin lugar a dudas, una elección de cada momento. Nuevas reflexiones, así como técnicas y métodos para lograrla existen muchos otros y muy variados. Independiente de ello, lo esencial es darnos cuenta que siempre está presente una invitación a ir hacia adentro, y que más que intentar encontrar la calma en una locación especial o aislándonos del mundo, la tarea, en nuestro caso, es decidir que, más allá de nuestras vivencias y emociones diarias, nuestra experiencia interna de paz sea, finalmente, nuestro estado natural al cual siempre podamos regresar.

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