La historia del excéntrico chileno que fue dueño de la Luna

La genial acción poética y legalista de Jenaro Gajardo Vera, sorprende actualmente a muchos que ven en este hombre a un visionario adelantado a su época.

El 4 de octubre de 1957, tuvo lugar el lanzamiento y puesta en órbita del primer satélite artificial, el Sputnik – 1, esto fue el gran detonante de la Carrera Espacial, la que alcanzó su punto máximo con la misión Apolo 11 y la llegada del hombre a la superficie de Luna en julio de 1969.  Gracias a ello, se evidenciaron las reales posibilidades de la  exploración y aprovechamiento del espacio ultraterrestre por parte de la humanidad. Pero también, apareció el desafío de consensuar un mecanismo de resolución de conflictos basado en normas del derecho internacional previamente acordadas.

El “Derecho Espacial”

El Derecho del espacio ultraterrestre es un conjunto de normas que regula las actividades espaciales por parte de los Estados, organismos internacionales y entidades no gubernamentales. Su  aparición es muy reciente y los tratados más significativos se gestaron en la Asamblea General de Naciones Unidas a partir de 1959 y posteriormente con el “Tratado del Espacio” del 27 de enero de 1967 (actualmente ratificado por 98 países).

Entre los principios más importantes, esta la no-apropiación del espacio, artículo 2 del Tratado. Y en relación a la Luna, se aprobó tardíamente el acuerdo que debe regir las actividades de los Estados en la Luna y otros cuerpos celestes, el que entró en vigor el 1 de julio de 1984. Este recalca que, nadie puede apropiarse de la Luna, ni de los demás objetos del Sistema Solar, puesto que son Patrimonio Común de la Humanidad. Pero adelantándose a todas estas normativas, un chileno ejecutó una acción legal de notoriedad internacional.

La inscripción lunar de Don Jenaro

Jenaro Gajardo Vera

Foto: Agencias

El "Dueño de la Luna" Jenaro Gajardo Vera

El abogado, pintor y poeta, Jenaro Gajardo Vera, nacido en noviembre de 1919 en la pequeña  localidad chilena de Traiguén, creador de la “Sociedad Telescópica Interplanetaria”, en un acto de genialidad, se declaro dueñó de la Luna el  25 de septiembre de 1954, tras presentarse ante el Notario de la sureña localidad de Talca, César Jiménez Fuenzalida, a quien solicitó dejar constancia de que se declaraba poseedor del satélite natural terrestre, describiendo sus medidas y límites.

Con gran audacia y conforme a las leyes nacionales, luego de la inscripción de la escritura, efectuó las correspondientes  tres publicaciones en el Diario Oficial Chileno, dando la oportunidad a quien ya tuviera algún derecho sobre el terreno, pudiese impugnar la solicitud.

Según señala la escritura: “Jenaro Gajardo Vera, abogado, es dueño, desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores, del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475 kilómetros, denominada Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es soltero. Jenaro Gajardo Vera Carné 1.487.45-K Ñuñoa Talca, 25 de septiembre de 1954.”

Don Jenaro, según explicó, tenía dos grandes objetivos. El primero, efectuar un acto poético de protesta interviniendo en la selección de los posibles habitantes del satélite. Planeaba habitar un mundo sin violencia, envidia, odio ni vicios. El segundo, comprar la Luna para poder formar parte del Club Social de Talca, para el cual era requisito de afiliación tener alguna propiedad.

Según cuenta la historia, enterados de la noticia y la notable adquisición, el Servicio de Impuestos Internos (SII), envió un par de inspectores para el cobro de las contribuciones respectivas. Frente a ellos, Don Jenaro dijo no tener problema en reconocer la deuda, si bien exigió, en conformidad a la ley (como buen abogado), que el SII visitara la propiedad para efectuar su correspondiente tasación, evidentemente, los inspectores no volvieron a aparecer.

Con el paso del tiempo, la noticia se conoció internacionalmente, alcanzando gran notoriedad. Pero lo más llamativo de la historia, es que previo a la misión lunar del Apolo 11, Jenaro Gajardo, en conformidad a las disposiciones legales internacionales, gestionó la revalidación de su dominio en Washington.

En 1969, previo al  alunizaje, el presidente estadounidense Richard Nixon, en un acto protocolar muy llamativo, envió un comunicado a Don Jenaro mediante la embajada norteamericana en Santiago de Chile.

Escritura de la Luna

Foto: Agencias

Copia de la Escritura de la propiedad Lunar. (Click sobre la imagen para ampliarla).

El comunicado en cuestión decía: “Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que le pertenece”; en respuesta, Don Jenaro señaló: “En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta walt Withman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente”.

Testamento

Si lucrar ni percibir jamás dinero alguno por su presunta posesión, tras fallecer en 1998, Jenaro Gajardo Vera dejó su Luna en testamento al pueblo chileno, expresándose de la siguiente manera: “Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas”.

Otras inscripciones

Otros también han pretendido hacerse de posesiones en el espacio exterior, es el caso de La gallega Ángeles Durán quien se ha declarado propietaria legítima del Sol. 35 ciudadanos de Ohio (EE.UU.)  el 12 de abril de 1966, se proclamaron dueños de la Luna. En 1980, otro norteamericano, de la ciudad de San Francisco, Dennis Hope, volvió a reclamar para sí la Luna. Y comenzó a venderla en parcelas, montando un gran negocio, que ha extendido a otros planetas y que otros han pretendido imitar.

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