Guía de: Fenómenos Paranormales

La existencia del alma: Un debate milenario

Definida como el principio interior fundamental por el que pensamos, sentimos y deseamos, y que hace que nuestros cuerpos sean animados, sus propiedades y características varían según las diversas tradiciones.

La pregunta ha cautivado a la filosofía y a la religión durante siglos y se emparenta directamente con la posibilidad de una vida futura después de la muerte. ¿Qué es el alma? ¿Existe en realidad?

El alma o ánima (del latín anima), en principio, puede definirse como el elemento espiritual e inmortal que informa al cuerpo humano y con él construye la esencia del hombre. Desde San Agustín, las facultades del alma, clásicamente admitidas, son tres: memoria (facultad de recordar), entendimiento (facultad de conocer) y voluntad (facultad de querer y desear).

Para muchas culturas, el enigma de la muerte, el lapso consciente durante el sueño, e incluso los procesos mentales de imaginación y memoria que abstraen al hombre de su presencia corporal incluso estando despierto, las han hecho pensar en la existencia de algo intangible que vive junto al cuerpo visible, interior a él, pero en gran medida independiente de él, y además poseedor de una vida propia. El alma, para estos pueblos, casi siempre es imaginada como una entidad etérea, sumamente volátil, parecida a un halo luminoso, una corriente de aire, un perfume o una respiración.

existencia alma
Foto: Agencias
La filosofía india, tanto brahmánica como budista, realza la distinción entre alma y cuerpo, y hace de la vida corporal un simple episodio transitorio en la existencia del alma. De allí proviene la creencia en la transmigración del alma, que ocurre cuando el alma pasa de un cuerpo a otro según sus acciones o de cómo haya sido su vida. En este sentido, el karma es una energía trascendente, invisible e inconmesurable, que se deriva de los actos de las personas, y que acompañan a los hombres en sus siguientes vidas (es decir, las personas tienen la libertad para hacer el bien y el mal, pero después deben asumir las consecuencias de sus acciones). Buda, uno de los grandes representantes de esta corriente religiosa, afirma que para salvar el alma el hombre debe alcanzar el Nirvana, el estado más alto de armonía, un estado de liberación tanto del sufrimiento como del ciclo de renacimientos.

Para el filósofo griego Platón, alma y cuerpo son distintos órdenes de la realidad. El cuerpo, para él, sería una especie de “prisión” o “tumba” del alma. Aristóteles descarta esta apreciación y define al alma como “la primera entelequia de un cuerpo físico organizado que posee potencialmente la vida”, enfatizando la proximidad de la unión de alma y cuerpo.

Santo Tomás de Aquino describe al ser humano como material por una parte (su cuerpo) y no material por otra (su alma espiritual). Por ello el alma es lo que tiene el ser en primer lugar, mientras el cuerpo existe en cuanto unido al alma.

San Ireneo le atribuyó al alma un cierto “carácter corpóreo” y, así como el agua adopta la forma del vaso que la contiene, la representa adoptando la forma del cuerpo. Descartes, por su parte, concibió el alma como una sustancia esencialmente pensante (o consciente) y el cuerpo como sustancia esencialmente extensa. Los dos son así realidades absolutamente dispares, sin conexión vital entre ellas. Este dualismo fue abandonado por Spinoza, quien afirma que para él “el Alma es la Idea del Cuerpo”.

El alma y el cristianismo

En la Cristiandad, a partir de las enseñanzas de Cristo, la salvación o pérdida del alma se constituye en el gran problema de la existencia. De ahí que en el Evangelio el cuerpo y alma sean reconocidos como un dualismo. El mismo Jesús dice: “no tengáis miedo de los que pueden matar el cuerpo, sino temed al que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”.

Las definiciones dogmáticas de la Iglesia Católica sobre el alma son las siguientes: El hombre tiene una sola alma, y existe en cada ser humano como individualmente distinta, siendo inmortal en esta diversidad espiritual; el alma es superior al cuerpo y constituye el principio vital del hombre; el alma no tiene un origen material, no pertenece a la substancia divina, pero es creada e infundida inmediatamente por Dios en el momento de la concepción; y el alma puede tener la visión plena de Dios sólo después de la muerte.

El concepto de alma ha desatado controversias y polémicas durante milenios. Y no son pocos los que afirman que simplemente no existe. Lo única certeza es que, como consecuencia de la inmaterialidad a la cual está “condenada”, su existencia jamás va a ser comprobada a través de alguna investigación o prueba científica.

Más sobre Fenómenos Paranormales

ComentariosDeja tu comentario ↓
cerrar
Te invitamos a seguirnos en Facebook.