Guía de: Fórmula 1

El campeón más sorprendente de la historia de Fórmula 1

La Fórmula 1 ha tenido varios campeonatos donde domina un solo equipo, pero también ha habido de los otros, como en 2012. Recordemos el campeonato 1982, con el campeón más inesperado.

El final de la temporada 1981 había coronado a Nelson Piquet con el primero de sus tres títulos mundiales. El brasileño del equipo Brabham había superado con lo justo (literalmente) al argentino Carlos Reutemann, envuelto en una lucha fratricida dentro de Williams con su compañero Alan Jones, campeón 1980, con el que no se hablaba.

Campeón sorprendente

Foto: connectingroad.it

Didier Pironi.

Además era una época de transición para la F-1. Era evidente que los autos con motor turbo eran el futuro, pero les faltaba desarrollo aún. Renault llevaba ventaja, pero sus autos eran mecánicamente frágiles; Ferrari llevaba apenas un año compitiendo con turbo, BMW todavía no debutaba y los diseños de Honda y Porsche estaban recién en fase de diseño. Por ello, los autos con motor Ford Cosworth aspirado todavía eran competitivos, especialmente Williams, McLaren y Lotus, pero se pensaba que el título sería para Renault o Ferrari.

Sin embargo, el año comenzó con muchas novedades. Sorpresivamente se retiró Alan Jones, el campeón saliente, y Williams debió salir a buscar un reemplazante con el mercado casi cerrado. Encontró al finlandés Keijo Rosberg, que gustaba de hacerse llamar Keke, y que había tenido un año miserable en el agonizante equipo Fittipaldi, sin sumar un solo punto. La otra gran novedad era el regreso de Niki Lauda, tras tres años de retiro; el austríaco volvió a McLaren, que tenía cierto abolengo pero que aún no se convertía en el poderoso equipo que conocemos hoy.

Un inicio belicoso

En la primera carrera (Sudáfrica) pasó de todo: huelga de pilotos, guerra fría entre la FIA (Federación Internacional del Automóvil) y la FOCA (Federación de Constructores), y al final ganó el Renault de Alain Prost, que repitió en la fecha siguiente en Brasil, ya que los dos primeros (Piquet y Rosberg) fueron descalificados por reclamos de Renault y Ferrari. Para aumentar la sorpresa, Reutemann se retiró de la F-1 tras la segunda fecha y Williams perdio a sus dos estrellas del campeonato ‘81.

Campeón sorprendente

Foto: formula1.com

Keke Rosberg

En la tercera carrera (Long Beach, en USA) Lauda volvió al triunfo tras tres años, y en la fecha siguiente (San Marino), de nuevo la guerra: los equipos alineados con la FOCA no tomaron parte y solo largaron trece autos, los alineados con la FIA, con victoria de Didier Pironi sobre su compañero de Ferrari Gilles Villeneuve. Fue la última carrera de Gilles, quien murió durante la clasificación de la siguiente carrera, Bélgica, que fue ganada por John Watson de McLaren.

En Mónaco, la locura: durante la última vuelta abandonaron los tres primeros, que iban heredando la punta para luego perderla por un problema mecánico; ganó el Brabham-Ford de Riccardo Patrese. En Detroit, segunda victoria del año para Watson, seguida de la primera victoria de un motor BMW turbo, con el Brabham de Nelson Piquet en Canadá. La mitad de temporada mostraba siete ganadores distintos en nueve carreras, y el líder del campeonato era el McLaren aspirado de Watson, seguido de la Ferrari turbo de Pironi.

Williams ríe, Ferrari llora

En el regreso a Europa, Didier Pironi comenzó a tomar ventaja. Ganó en Holanda, fue segundo en Gran Bretaña (tras Lauda) y tercero en Francia, donde René Arnoux y Prost hicieron el 1-2 para Renault. Sin embargo, en una temporada maldita para Ferrari, Pironi sufrió un gravísimo accidente en la largada de Alemania y se salvó de milagro. Las graves heridas en sus pies, sin embargo, lo dejaron por siempre fuera de la F-1 hasta su muerte en 1987, durante una carrera de lanchas de velocidad.

Sin embargo, el final de la carrera germana fue muy emotivo para Ferrari, ya que ganó el francés Patrick Tambay, cesante a principios de temporada y que reemplazó a Villeneuve tras su accidente fatal. Pironi seguía siendo el líder, pero todos trataban de descontarle puntos; Watson, el favorito, tuvo seis carreras consecutivas fuera de los puntos, lo que acabó con su opción.

Campeón sorprendente

Foto: plus.autosport.com

John Watson

Las últimas cuatro fechas fueron de miedo: en Austria, Elio de Angelis consiguió su primera victoria con Lotus, ganándole a Rosberg por cinco centésimas. Y el finlandés de Williams, poco cotizado a comienzos de temporada, sorprendió al mundo entero ganando su primera carrera en Suiza, con lo que se ponía de líder del campeonato faltando apenas dos fechas. Arnoux sumó una victoria inútil para Renault en Italia, y en la última carrera del campeonato (un absurdo Gran Premio del Caesars Palace en Las Vegas, en una pista armada en el estacionamiento del casino) hubo otro ganador debutante, el Tyrrell de Michele Alboreto. Rosberg llegó quinto, asegurando matemáticamente el título con 44 puntos; en segundo lugar llegaron Watson y Pironi, ambos con 39 puntos, cuarto Prost con 34 y quinto Lauda con 30.

Las estadísticas mostraron una variabilidad inusitada en los primeros puestos. Hubo once ganadores distintos, de siete equipos diferentes, y un total de dieciséis pilotos subieron al podio en algún momento de la temporada. Veintiséis pilotos sumaron puntos, cifras todas muy elevadas si consideramos que solo los seis primeros sumaban en esa época.

Y para la historia quedó el nombre de Keke Rosberg, el inesperadísimo campeón de 1982. Es probable que con Reutemann, Villeneuve y Pironi todo el campeonato, no habría quedado ni siquiera entre los cinco primeros, pero como dijo el mismo Reutemann al final del año anterior, “las oportunidades se dan una vez en la vida y hay que agarrarlas, porque si no…”

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