El equipo más malo de la historia de la Fórmula 1
Andrea Moda fue un caso perdido desde un comienzo. Este equipo italiano pasó a la historia de la F-1 como el de la peor gestión conocida. Hubo un equipo peor desde el punto de vista técnico (Life), pero esa será una historia para otro día…
La desorganización absoluta
A fines de 1991 Enzo Coloni, dueño del equipo homónimo, ya no quería más. Sus autos no lograron nada en cuatro campeonatos y decidió vender todo a Andrea Sassetti, un playboy de la industria del calzado. En seis meses, Sassetti realizó una cantidad inigualada de equivocaciones, absurdos y tropiezos, que le garantizaron un lugar en la historia.
En Sudáfrica, se presentó con los Coloni modelo ’91 pintados de negro, y sin pagar la garantía que se exige a los equipos nuevos. No lo dejaron correr, y la Federación Internacional del Automóvil (FIA) lo obligó a fabricar un auto propio. Lo hizo en dos semanas, pero no envió los autos a México alegando problemas con el avión de carga. Los pilotos oficiales (Alex Caffi y Enrico Bertaggia) criticaron la decisión y Sassetti los despidió de inmediato, contratando al brasileño Roberto Moreno y al inglés Perry McCarthy.
En Brasil, McCarthy no se pudo subir al auto porque su magro curriculum deportivo no fue suficiente para que se le diera la superlicencia para correr en un F-1. Luego McCarthy consiguió la superlicencia, pero Bertaggia volvió arrepentido y con un millón de dólares en auspicios. Sassetti quiso despedir al inglés para recontratar a Bertaggia, pero desconocía que el reglamento imponía un límite a la cantidad de veces que se puede cambiar el piloto de un auto, por lo que McCarthy conservó su puesto para gran disgusto de Sassetti.
Las carreras que siguieron estuvieron marcadas por fracasos deportivos y el absoluto desdén del equipo hacia el inglés, a esta altura considerado casi como un estorbo. En Mónaco, Moreno logró el milagro de entrar a la grilla, circulando un total de once vueltas antes de que algo se rompiera. Y eso fue todo lo que logró Andrea Moda en la F-1.
Todo se viene abajo
En Canadá, el equipo fue sin motores porque no los habían pagado. En Francia el camión que transportaba los autos no llegó al circuito, bloqueado por una huelga. En Inglaterra pusieron neumáticos usados de piso mojado, haciendo el ridículo a pleno sol; en Alemania el auto del inglés fue excluido por no tener el peso mínimo, y en Hungría Sassetti literalmente impidió que McCarthy siquiera saliera a dar una vuelta, con las relaciones absolutamente cortadas entre ambos.
Todo se acabó de la forma más vergonzosa posible: Sassetti fue detenido por la policía en los pits durante el Gran Premio de Bélgica, acusado de fraude por falsificación de facturas, y la FIA excluyó a Andrea Moda del campeonato por “haber dañado la reputación del automovilismo”.
Al final el único que algo logró fue el pobre McCarthy: escribió un libro autobiográfico sobre su bizarra experiencia en la Fórmula 1, con el que tuvo mucho más éxito del que tuvo en la pista.
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