Guía de: Fórmula 1

Elio de Angelis, la historia del “príncipe” italiano de la F-1

El italiano es uno de los personajes más recordados de los ’80 en la Fórmula 1.

De Angelis no tenía sangre noble, pero venía de una culta familia romana, de buen pasar económico, y poseía un acervo cultural diferente a la de la mayoría de los pilotos. Tocaba muy bien el piano, teniendo nivel de concertista, y tenía esa imagen de caballero que distinguía a muchos pilotos de los años ’50 y ’60 y que se fue perdiendo con la profesionalización del automovilismo.

Fue un piloto popular, con buenas actuaciones en su campaña en la F-1, y su muerte motivó un fuerte cambio de mentalidad respecto de la seguridad en pista.  Conozcamos la historia de Elio de Angelis.

El bambino rápido

Elio de Angelis
Foto: Agencias

Elio de Angelis estuvo en Lotus entre 1980 y 1985.

Elio siguió los pasos de su padre, Guido, piloto de lanchas de velocidad. Ganó el campeonato italiano de Fórmula 3 a los 19 años, incluyendo la prestigiosa carrera de F-3 en Mónaco, y a los 21 años debutó en F-1 con el débil equipo Shadow. Fue séptimo en su debut, y terminó el campeonato con tres puntos. Sin embargo, su buen manejo llamó la atención del equipo Lotus, que lo sumó a sus filas en 1980 para reemplazar al argentino Carlos Reutemann. Tras un par de años con resultados mixtos, finalmente ganó su primera carrera en Austria 1982, ganándole por cinco centésimas de segundo al Williams de Keke Rosberg.

En 1983 Lotus se sumó a la era turbo, con un motor Renault, pero los resultados se vieron recién en 1984: Elio fue segundo en Detroit y sumó dos terceros lugares, quedando en la tercera posición del campeonato, tras los McLaren de Niki Lauda y Alain Prost. En 1985 fue segundo en San Marino, pero la descalificación del ganador Prost (por faltar dos kilos al peso reglamentario de su McLaren) le dio su segunda victoria en la F-1. Sin embargo, tras seis años en el equipo, De Angelis estaba muy disconforme con la atención que le daba el equipo a su nuevo compañero, un joven talento llamado Ayrton Senna.  El potencial del brasileño revolucionó el ambiente en Lotus, y Elio, ofendido y molesto, firmó con Brabham para la temporada 1986.

Brabham era un equipo importante, campeón con Nelson Piquet en 1981 y 1983, y tenía uno de los mejores diseñadores de la historia, el sudafricano Gordon Murray. Para 1986 Murray diseñó un auto increíble, el Brabham BT55, con un centro de gravedad bajísimo y grandes novedades aerodinámicas, pero que tenía serios problemas de puesta a punto. Además, la forma del motor BMW turbo, de cuatro cilindros en línea, no ayudaba a la fluidez aerodinámica del auto. Si bien la idea era excelente (y así lo demostró dos años después otra creación de Murray, el mítico McLaren-Honda de 1988), se necesitaba de mucho trabajo en pista para desarrollar el BT55 y por ello el equipo salía con frecuencia a probar a distintos circuitos.

Una muerte absurda

Justamente estaban probando en el circuito de Paul Ricard, en Francia, en mayo de 1986, cuando se soltó el alerón trasero en una recta. Elio perdió el control del Brabham y, tras dar varias vueltas, se prendió fuego junto a las barreras de protección. Diversos pilotos presentes en esas pruebas, como Alan Jones, Nigel Mansell y Alain Prost, trataron de sacarlo del auto, pero no pudieron. Como eran tests privados, el dispositivo de seguridad era muy inferior al de una carrera oficial. Varios minutos después, diversos mecánicos llegaron a pie desde boxes y lograron sacar a Elio del habitáculo; el helicóptero de emergencia llegó recién media hora después, llevándolo al hospital de Marsella. Si bien sólo tenía una fractura en la clavícula y diversas contusiones lumbares, Elio murió al día siguiente, con 28 años, asfixiado por el humo de su auto en llamas y la demora en recibir los cuidados médicos necesarios ante un accidente de este tipo.

Elio de Angelis
Foto: Agencias

Elio de Angelis murió cuando probaba el Brabham BT55.

Prost y Mansell lideraron la queja ante las autoridades deportivas, las que a partir de entonces redoblaron las exigencias en materia de seguridad, obligando a que los tests privados tuvieran un completísimo sistema de emergencias y mejorando la solidez y seguridad de los autos de F-1. De hecho, desde la muerte de Elio de Angelis sólo dos pilotos han muerto a bordo de un F-1: Roland Ratzenberger y Ayrton Senna, en el trágico Grand Prix de San Marino 1994.

Dice la leyenda que, tras el accidente de Paul Ricard, el puesto de Elio de Angelis en Brabham se lo dieron al único piloto de ese nivel que estaba disponible y que no llamó para pedir la butaca: el inglés Derek Warwick. El accidente tuvo varias consecuencias, además del positivo legado de seguridad: Gordon Murray dejó Brabham a fin de año para irse a McLaren, tras quince años en el equipo inglés, y el dueño del equipo, Bernie Ecclestone, comenzó a interesarse cada vez más en el control de las carreras y la parte comercial de las mismas, hasta que vendió el equipo en 1988, marcando el inicio del final de Brabham, uno de los equipos clásicos de la F-1, que expiró en 1992 tras una larga agonía económica.

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