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Consejos básicos para fotografiar aves (I)

La llegada de la primavera trae muchas aves a nuestros jardines. Si además de disfrutar su canto, quiere registrarlas en una buena imagen, aquí van algunos consejos sencillos.

Llegan los días más soleados y afuera escuchamos el canto de las aves. Si bien veremos muchas especies durante todo el año, es entre agosto y diciembre cuando las tendremos en mayor plenitud en esta parte del planeta, pues muchas de ellas se cortejan y reproducen. Entérese de algunos tips para lograr fotografías de nuestros plumíferos amigos:

fotografiar aves
Foto: Rodrigo González Lillo

La primavera es una época ideal para fotografiar aves, pues se encuentran en período de cortejo y reproducción, como esta pareja de tórtolas que fueron fotografiadas con las últimas luces del día, obligando a usar una velocidad lenta: 1/100 de segundo, F5.6, ISO800

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Foto: Rodrigo González Lillo

La elaboración de un nido puede ser una actividad muy interesante para fotografiar, sin embargo, hay que tener mucho cuidado y respeto, pues fácilmente nuestra presencia puede interferir en este proceso, llegando incluso al abandono del nido. Los chercanes se mueven muy rápido, por lo que esta sesión se realizó con 1/2000 de segundo, F8, ISO1600

Sobre el equipo

Pensar en un equipo ideal para fotografiar aves, es considerar algunos miles de dólares. Pero no hay que desaminarse, pues con una cámara bastante más sencilla podemos llegar a tener resultados muy decentes. Lo que debemos tener presente es lo siguiente:

Primeramente tenemos el problema de la distancia, pues nuestros “modelos” son escurridizos, lo cual nos obliga a utilizar un teleobjetivo. No es necesario que sea una cámara réflex, pues una compacta con zoom de 10x podría ser efectiva. Para la equivalencia del formato de 35 mm., idealmente usaremos objetivos con una distancia focal superior a los 300 mm.

Al utilizar distancias focales tan largas, se hace más presente el movimiento que puede generar tomar la cámara a pulso, por lo cual es necesario apoyarla. Si bien podríamos usar un trípode, tal vez una solución más práctica es un monopie, pues nos permite movernos con mayor libertad, sin estar armando y desarmando en cada desplazamiento. Aun así, cualquier apoyo improvisado es bienvenido, como pueden ser muros, árboles, etc.

En ciertos casos es posible (y aconsejable) usar flash, especialmente cuando el ave está a contraluz o en la sombra, y/o para congelar el movimiento en condiciones de baja luz ambiente. Pero como contraparte, el destello podría ahuyentar a las especies más tímidas. Sólo la práctica nos dirá cuando usar y cuando no.

Hay cámaras que tienen sonidos electrónicos asociados a ciertas funciones, que pueden indicar que el foco automático está listo, o bien que sólo simulan el sonido de un obturador que no existe. Elimínelos en la configuración de su cámara, pues debemos pasar lo más inadvertidos posibles.

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Foto: Rodrigo González Lillo

Jilguero alimentándose. Fotografía realizada a través de una ventana, truco que a veces nos permite acercanos bastante, pues el ave se confunde con su propio reflejo. Exposición: ISO100, F7.1, 1/250 de segundo.

La exposición

Recordemos que la exposición se compone de tres factores: apertura del diafragma, tiempo de obturación y sensibilidad. Todos ellos pueden ser claves en este tipo de fotografía.

Lo más probable es que queramos priorizar el tiempo de obturación, pues sería más interesante congelar el movimiento del ave en la mayoría de las imágenes. Con ello, preferentemente utilizaremos tiempos tan rápidos como podamos (ojalá 1/250 o menor). Usaremos el diafragma más abierto que disponga nuestro objetivo, o cerraremos hacia uno intermedio (F8, F11 como máximo) si así queremos y las condiciones de luz lo permiten.

La sensibilidad, idealmente será la menor posible para evitar el ruido y la consiguiente pérdida de definición. Sin embargo, en casos de baja luminosidad nos veremos forzados a aumentar los valores ISO, y así mantener el movimiento congelado.

Lo anterior va ligado con las condiciones de luz: si fotografiamos en lugares oscuros o sombríos, tendremos bastantes dificultades para lograr una buena exposición y congelar el movimiento simultáneamente. Entonces, preferiremos los espacios abiertos y/o luminosos.

Para saber más, le invitamos a leer la segunda parte de este artículo.

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