El balón de la discordia: el tamaño al parecer sí importa

¿Martina Hingis habría tenido el mismo éxito jugando al balón en su natal Suiza? ¿Habría reunido la misma cantidad de millones jugando fútbol y realizando campañas publicitarias?
Fútbol discriminación

Foto: El Mercurio

El fútbol femenino aún enfrenta ciertos grados de marginación frente a las competencias masculinas.

Martina Hingins espera quebrar el saque de su oponente, con triple punto de partido. Abierto de Australia 1997, todo el mundo atento a una pequeña de apenas 16 años que estaba a punto de coronarse campeona de uno de los torneos de tenis más importante en cemento, y no solo eso, una menor dispuesta a acabar con los sueños de una veinteañera Mary Pierce. Solo tenía 16 años, una vida por delante, una carrera prometedora en una de las disciplinas más rentables en el deporte. Ovación de pie a quien decidió ser parte del deporte blanco por sobre su gusto por el fútbol.

Discriminación para nada, al parecer al escoger el balón más pequeño hizo lo correcto. Tres meses después sería la nueva número 1 del mundo.

Un recuerdo que vale la pena traerlo de vuelta, pero no solo por eso. ¿Quien cuestionó el desempeño de una mujer en una cancha de tenis?, un sitio marcado por la presencia masculina a lo largo de la historia. Wimbledon, el torneo de tenis más antiguo del mundo fue creado en 1877 por y para los hombres, solo 7 años después la competencia femenina vio la luz; pero a la hora de entablar una comparación y hablar de fútbol jugado por mujeres todo el mundo cuestiona el rendimiento y su valoración.

Las mismas condiciones

Si bien en el tenis femenino se juegan menos set por la resistencia corporal (que se traduce en tiempo restante que se refleja en los premios entregados), las mujeres que se enfrentan en una cancha de fútbol lo practican la misma cantidad de tiempo que un hombre, 90 minutos bajo las mismas condiciones climáticas y agotamiento físico, pero con una doble cuota de esfuerzo. No existe aun un interés claro y concreto por masificar las ligas nacionales a un nivel competitivo (excepto en Europa) para igualar los rendimientos a nivel de selecciones, y los incentivos económicos aun siguen siendo muy bajos.

¿Por qué pasa esto?, ¿Será una cuestión de tamaños? Podría ser una fijación hacia la pelota, que dejó de ser solo una pelota, un balón; las tenistas juegan con pequeñas pelotas y su costo se traduce en premios muy inferiores frente  la competencia masculina, pero ojo, el fútbol se juega con un balón ¿Será cuestión de tamaños? ¿Se sentirán los hombres pasados a llevar en un juego dominado por la agresividad y algunas veces violento para sentir que las mujeres no pudiesen cumplir la misma misión en este deporte? ¿Será inferioridad?

Fútbol femenino

Foto: El Mercurio

Everton ha sido el único club que se ha preocupado de potenciar y desarrollar su rama femenina.

Aterricemos esto en Chile, derechamente hay que llamarlo discriminación, y se ha vivido a lo largo de nuestra historia. Si bien hay que entender el fútbol también como un negocio, la mayoría de las veces las inversiones van directamente a las ligas masculinas porque es lo que finalmente deja altas cantidades de dinero. Joseph Blatter lo advirtió, el fútbol femenino igualará al de los hombres en la práctica, y está llamado a ser la que domine nuestras preferencias, pero aun así los esfuerzos son pocos.

Si bien a nivel de ligas solo Everton de Viña del Mar ha sido el club que ha implementado un real esfuerzo con un proyecto serio ( con una final la Copa Libertadores), a nivel nacional aun existen sectores dominados por el machismo que prefieren no apoyar esta disciplina obviando ejemplos claros de beneficios hacia la comunidad, un solo ejemplo, cuatro ciudades (Coquimbo, Chillán, La Florida, Temuco) vieron renovados por completo sus estadios cuando el 2008 Chile fue sede de un campeonato mundial femenino sub 20. Beneficio para todos.

Yo me pregunto, ¿Martina Hingis habría tenido el mismo éxito jugando al balón en su natal Suiza? ¿Habría reunido la misma cantidad de millones jugando fútbol y realizando campañas publicitarias? Creo que la respuesta ya la conocemos. Ojalá no sea una cuestión de tamaños, porque su opción al escoger las pelotas más pequeñas la llevó al número 1 del mundo.

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