Guía de: Fútbol Femenino

Fútbol femenino, historia de un deporte en alza

Pese a los problemas y restricciones que acompañaron al surgimiento de esta actividad en sus orígenes, la disciplina creció hasta convertirse en un deporte que hoy suma a 40 millones de jugadoras. Sepa más sobre el inicio y desarrollo del fútbol femenino.

Nettie Honeyball
Foto: spartacus.schoolnet.co.uk

Nettie Honeyball es considerada una de las pioneras del fútbol femenino moderno.

“Llegará un momento en que habrá tantas mujeres como hombres jugando al fútbol” (Joseph Blatter).

En la actualidad, el fútbol femenino ha alcanzado la cifra de 40 millones de practicantes en el mundo. Este enorme crecimiento ha provocado que la Federación Internacional de Fútbol asociado, FIFA, se vuelque en su fomento e impulso a través de las distintas asociaciones continentales y nacionales.

Si nos remontamos en la historia, el fútbol femenino como tal no tiene una fecha exacta en la cual podamos asegurar que se inició su práctica. Unos señalan que en los tiempos de la dinastía Han de China se jugaba una especie de variante antigua de un juego llamado Tsu Chu (“patear el balón con los pies”) mientras que en Japón se practicaba el Kemari (juego con balón de cuero de venado, rellenado con aserrín ).

Pero hay otros que señalan que en el siglo XII las mujeres en Escocia y Francia ya jugaban juegos de pelota. En lo concreto, hay dos fechas que registran cambios sustanciales en los comienzos del fútbol femenino, en 1863 se definieron normas generales para evitar la violencia en el juego con tal de que fuera socialmente aceptable para las mujeres, y 29 años después en Glasgow, se presenciaba el primer partido de fútbol entre mujeres (1892).

Dos años después Nettie Honeyball, una activista de los derechos de la mujer, llevada por las ganas de demostrar la independencia y el nuevo posicionamiento femenino en la sociedad, fundó el “British Ladies Football Club” el que sería el primer club de fútbol femenino.

Ahí comenzó la masificación de la disciplina que sumó una gran cantidad de adeptas en plena Primera Guerra Mundial, cuando los hombres fueron llamados a combatir por sus naciones y muchas mujeres debieron asumir el rol de jefe de hogar, trabajando en las fábricas que ya tenían sus propios equipos de fútbol.

Popularidad en Europa

La popularidad de este deporte alcanzó niveles inesperados en Europa, pero especialmente en Inglaterra donde, lamentablemente al finalizar el conflicto bélico, la Federación Inglesa de Fútbol (FA) no reconoció al fútbol femenino como tal. Esto llevó a la formación de la “English Ladies Football Association” cuyos inicios fueron difíciles debido al boicot que las llevó incluso a jugar en canchas de rugby y a otras no afiliadas a la FA.

Tras el Mundial de Inglaterra del 66’, el interés de las aficionadas creció a tal punto que la FA decidió reincorporarlas en 1969 tras la creación de la rama femenina.

Olimpiadas juveniles
Foto: El Mercurio

La selección femenina sub 15 ganó la medalla de oro en las últimas olimpiadas juveniles.

Dos años después, la UEFA encargó a sus asociados la gestión y fomento del fútbol femenino. Pero un paso importante estaría por venir: En el Congreso de la FIFA en México 1986, las noruegas reclamaron la atención para la rama femenina del fútbol. Joao Havelange, entonces presidente de FIFA, accedió a la realización de un torneo internacional de naciones experimental en 1990, en China.

Primer Mundial femenino

El éxito fue tal que al año siguiente, también en China, el fútbol femenino quedaba oficializado por FIFA con el primer mundial en el que se consagró campeona a la selección de Estados Unidos. El otro paso fundamental que terminó de incorporar el fútbol femenino al deporte fue dado en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.

La experiencia  fue todo un éxito, ya que las mujeres consiguieron marcar más goles que los hombres, cometieron menos faltas y recaudaron más dinero.

En Latinoamérica el boom fue posterior. Si bien Brasil se mantiene en las primeras posiciones del ranking FIFA y han mantenido el nivel con los europeos, asiáticos y norteamericanos; el resto de Sudamérica enganchó con el fútbol femenino luego del cambio de milenio.

En las primeras versiones del Mundial Femenino sólo Brasil fue a representar a Sudamérica, recién el año 2003, Argentina ocupó un 2do cupo sudamericano y lo repitió el 2007. En las categorías juveniles si bien Brasil es el gran favorito; Colombia, Paraguay y Chile han ido ganando un espacio.

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