Guía de: Inversiones

¿En qué fondos de la AFP poner nuestras cotizaciones?

Optar entre uno u otro fondo debe necesariamente ser una decisión que considere distintos factores.

Cuando me aprestaba a escribir esta columna, lo primero que se me vino a la mente es que antes de pensar en qué AFP estar, en qué fondos depositar nuestras cotizaciones o cuando es la mejor época para cambiarse de uno a otro fondo, la pregunta debiera ser otra. Una que, para nuestra idiosincrasia pudiera parecer algo irreal o extremadamente lejana.

Ello, porque son muy pocos los que en Chile planifican su retiro o toman decisiones tomando en consideración lo que pasará en 10, 15 ó 20 años más. Antes de pensar en cambiarse de AFP y principalmente, antes de pensar si cambiarse de fondos, la inquietud debiera ser ¿cuándo quiero retirarme o jubilar?, ¿cuánto es lo que necesito para vivir? y/o ¿estoy dispuesto a hacer un esfuerzo ahora en pro de una mejor jubilación?

Fondos AFP
Foto: Blogs

Respondidas estas preguntas, es decir, teniendo una idea de lo que como trabajador quiero, espero y/o asumo entonces debiera considerar las distintas alternativas de inversión que suponen los distintos fondos que existen para nuestras cotizaciones.

En ese marco, optar entre uno u otro fondo –considerados desde el Fondo A, el más riesgoso hasta el Fondo E, el de menor riesgo- debe necesariamente ser una decisión que considere distintos factores como el plazo de la inversión, o en otras palabras,  cuantos años van a transcurrir desde que se empezó a ahorrar hasta que se retire y la existencia de otros ingresos que completen nuestro patrimonio.

Ambos factores permitirán asumir un mayor riesgo si por un lado hay mayor tiempo para cotizar y por otro hay menor dependencia de la pensión.

Pero … ¿cuál es la diferencia real entre los distintos fondos? Se diferencian en la proporción invertida en instrumentos de renta fija (por ejemplo, depósitos a plazos) y renta variable (por ejemplo, acciones).

Fondo A: Entre un 40 a un 80 por ciento de los fondos se invierten en renta variable y el resto en renta fija.

Fondo B: Entre un 25 a un 60 por ciento de los fondos se inviertan en renta variable y el resto en renta fija.

Fondo C: Sólo entre un 15 a un 40 por ciento de los fondos se invierten en renta variable.

Fondo D: Sólo entre 5 al 20 por ciento de los fondos se invierten en renta variable, siendo la mayor parte destinada a renta fija como depósitos a plazo por ejemplo.

Fondo E: el más conservador de todos, con un máximo de 5 por ciento para invertir en renta variable como acciones, por citar algún ejemplo.

Si bien a simple vista la rentabilidad pudiera ser lo que nos moviera a decidirnos por uno u otro fondo y en ese sentido inclinarnos por los más riesgosos que “prometen” una mayor ganancia (retorno) , un análisis al mercado, la coyuntura económica y a nuestra propia situación, características y proyecciones debiera ayudarnos a construir un panorama más o menos claro respecto a qué es lo que más nos conviene y en qué momento es más oportuno cambiarnos de fondo.

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