Guía de: Inversiones

¿Por qué si hay tantas liquidaciones la vida es más cara?

Así como miles de norteamericanos se revolucionan con las ventas rebajadas, otro tanto de chilenos copan las grandes tiendas en bulladas liquidaciones y ventas nocturnas que aunque no nos demos cuenta influyen, y mucho, en los indicadores económicos.

En Estados Unidos se conoce como Black Friday o Viernes Negro en español, que da paso a la temporada de ventas navideñas y que se caracteriza por ofrecer en distintas multi tiendas, tiendas y locales comerciales sustanciales rebajas en los precios de los más variados productos como vestuario y artículos electrónicos y de tecnología, entre otros. Es el cuarto viernes del mes de noviembre, justo después de la celebración del día de Acción de Gracias y que a raíz de la conectividad es seguido por millones de personas en todo el mundo.

En Chile, no nos quedamos atrás. Además de las conocidas liquidaciones por término de temporada o las masivas ventas nocturnas, desde el año pasado tenemos nuestro propio día especial de ventas súper rebajadas. Se trata del Ciberlunes o Cyber Monday, que es organizado por la Cámara de Comercio de Santiago y, como su nombre lo dice, se trata de descuentos en ventas por internet.

Vida cara

Foto: Agencias

En general, desde un tiempo a esta parte da la sensación que las liquidaciones se han propagado y extendido a más rubros y por más tiempo y que éstas ya no se dan sólo al terminar una temporada para vender lo que queda del vestuario de invierno o verano, según la estación, sino a lo largo de todo el año.

Ahora, en plena temporada tenemos publicitadas liquidaciones que de verdad reflejan cambios sustanciales respecto a los precios originales. Los vendedores no dan abasto y los estacionamientos de los malls y grandes tiendas prácticamente colapsan.

Ello contribuye con el nivel de consumo y, de paso, con el crecimiento de nuestra economía, alimentada –entre otros elementos- por la demanda interna. Demanda que para esta navidad –con liquidaciones de por medio- se espera crezca a cifras record con ventas del comercio que se prevén pueden registrar un aumento incluso superior al 30 por ciento en relación con la misma fecha del año recién pasado.

Todo ello, aunque como consumidor individual no lo sepamos, influye en los indicadores económicos de nuestro país, específicamente en el IPC que tiende a la baja con este tipo de liquidaciones y ofertones.

Lo mismo sucede con las bajas en el precio de los combustibles que además influyen en una cadena de productos y servicios que tiene relación directa o indirecta con el valor del petróleo: como el transporte, alimentos, etc.

¿Cuál es la explicación?

Pero, ¿por qué a pesar de estas rebajas en los precios de vestuario y otros productos, además de la baja en el precio de los combustibles, seguimos con la sensación de que la vida está más cara? Porque existen otros factores que pesan en la canasta incluida en el IPC y que podemos ver día a día en nuestras compras más sencillas como es el caso de algunas frutas y verduras que, a causa de la sequía, siguen con precios muy altos como es el caso de las papas y los tomates que están, según muchos, por las nubes.

A pesar de ello seguimos y seguimos comprando las ofertas, pero también lo que no está rebajado. Lo que se explica por las altas tasas de crecimiento, una inflación baja y un empleo casi pleno, además de la sensación de mayor seguridad laboral, todo lo cual impulsa el consumo pero también el endeudamiento.

Un endeudamiento que ha ido acompañando las tasas de crecimiento, que si bien aún no llega a límites complejos debe llevar a reflexionar respecto a los montos y número de deudas que están teniendo los chilenos, que de un tiempo a esta parte han encontrado como nunca grandes facilidades para contratar créditos, comprar en cuotas o  acceder a tarjetas bancarias.

Aunque dada las actuales condiciones y perspectivas no se ve un horizonte gris, medidas como una restricción al crédito o de liquidez podría afectar este progresivo crecimiento con endeudamiento, bajando la capacidad de pago y la demanda y consumo interno. Por ello la recomendación a comprar con responsabilidad y, por qué no, a esperar las liquidaciones para adquirir lo que necesitamos más que sólo lo que ansiamos.

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