Volatilidad: Factores internos y externos generan cautela en los mercados

El actual momento obliga a mirar con mayor atención las oportunidades e instrumentos de inversión.

Mientras Estados Unidos muestra claras señales de recuperación económica, China comienza un proceso de desaceleración. El precio del dólar sigue subiendo en tanto que la cotización del cobre baja a niveles que empieza a preocupar a expertos y analistas.

Este es el escenario de las últimas semanas caracterizado por una alta volatilidad producto de factores externos pero también de factores internos que están constituyendo un momento complejo para las inversiones. Momento que obliga a mirar con mayor atención las oportunidades e instrumentos de inversión, ser más selectivo y analizar con mayor detención la proyección y expectativas de rentabilidad.

Las elecciones primarias y presidenciales de noviembre próximo y los anuncios de algunos candidatos relacionados con reformas tributarias claramente han impactado en el mercado que siempre se adelanta a los hechos y es altamente sensible a cualquier eventual cambio de las reglas del juego. Una suave pero progresiva desaceleración con proyecciones locales e internacionales a la baja también se suman a este momento complejo.

Pero la volatilidad también viene por efecto de lo que sucede en Estados Unidos y en China. En el primer caso, las señales de estar dejando atrás la crisis –lo que ha llevado a la Reserva Federal estudiar la eventual eliminación del plan de estímulo monetario que lleva adelante- así como la recuperación del mercado inmobiliario y el aumento de las tasa de largo plazo han fortalecido de una u otra manera a la divisa norteamericana.

En China, en tanto, se temen problemas relacionados con la liquidez, las proyecciones de crecimiento han bajado más de lo esperado y la demanda por cobre, nuestro principal ingreso como país, ha disminuidlo. Todo ello ha provocado correlativamente la baja en el precio del cobre llegando éste a bordear los 3 dólares por libra, el valor más bajo desde julio de 2010.

Así las cosas lo que se prevé para las próximas semanas es que el dólar no baje sustancialmente ni menos llegue a los 470 pesos en los que estaba hace un par de meses atrás cuando diversos sectores clamaban por una intervención del Banco Central. Al contrario, deberíamos esperar una continuación de esta tendencia alcista aunque no dramática a medida que se produce globalmente una disminución de oferta de dólares.

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