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Imperdible: Siete de los mejores discos de Swing

Te presentamos 7 de los mejores discos de las llamadas Big Bands, los cuales no pueden faltar en la discoteca de un melómano que se precie de tal.

Mas de alguno ha escuchado melodías como “In The Mood” de Glenn Miller, “Dont Be That Way” por Benny Goodman o “Take The A Train” de Duke Ellington, asociando aquella música a nuestros abuelos, a los capítulos de Tom y Jerry y a los tiempos del Charleston.

Las bandas de Swing llegaron a ser el género de jazz más representativo y popular en la primera mitad del siglo XX. Se estima que, desde el momento que Fletcher Henderson, obliga a sus músicos a escribir sus partituras en 1924 –verdadero punto de partida del subgénero- hasta el nacimiento del Be Boop, de la mano de Miles Davis, Dizzy Gillespie y Charlie Parker, a mediados de 1950, este llegó a convertirse en el ícono de la música popular estadounidense, en la víspera de la Segunda Guerra Mundial.

Te presentamos siete de los mejores discos de las llamadas Big Bands, los cuales no pueden faltar en la discoteca de un melómano que se precie de tal.

1) Duke Ellington – At Newport: Una de las mejores presentaciones de Duke Ellington, en la versión de 1956 del famoso festival de jazz. En ella aparecen los temas íconos de la banda tales como “Sophisticated Lady”, “Mood Indigo”, y el ya mencionado “Take The A Train”, con potentes solos de saxofones y una gran presencia escénica. Más que imprescindible.

2) Count Basie – The Complete Decca Recordings: Una selección magnífica de tres discos con 63 grabaciones de su orquesta, en un disco que ha sido denominado como uno de los íconos del género. El clásico de Gershwin “Lady Be Good” más “One O Clock Jump” y “Honeysuckle Rose”, son interesantes tomas de este registro, grabado en 1939, y lanzado al mercado en 1992, que cuenta con Lester Young en saxo tenor, más una serie de notables instrumentistas.

http://www.youtube.com/watch?v=NNi-wtsVDIE

3) Tommy Dorsey Orchestra – All Time Greatest Dorsey/Sinatra Hits Vol 1: El bueno de Tommy Dorsey grabó una gran cantidad de registros con su orquesta en los años 30 y 40, entre los que se destaca este disco, recién lanzado en 1988. Con composiciones de Irving Berlin y Johnny Mercer, entre otros, cuenta con la voz del crooner más grande, el inconfundible, el entonces joven y futuro viejo de los ojos azules; Frank Sinatra.

4) Glenn Miller – Platinum: Si bien no es el mejor pero sí el más popular de los líderes de big bands Miller, -antes de perderse en un avión en el Canal de la Mancha- realizó estos registros entre 1943 y 1944, con la Army Force Band. En él se pueden encontrar temas como “In The Mood”, “Moonlight Serenade” y “American Patrol”, con la participación de músicos de la talla de Bobby Hackett y Tex Benecke. Esta es considerada como la banda sonora de las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, y el pilar de construcción de la música pop, hasta bien entrados los 50’s, un poco antes del advenimiento del rock and roll.

5) Benny Goodman – Live at The Carnegie Hall (1938) Basado en el concierto realizado el 18 de enero de ese año, y que es considerado como una de las actuaciones en vivo más importantes dentro de la historia del jazz, el gran clarinetista es el principal protagonista de esta grabación, con temas de Duke Ellington, Richard Rodgers y Lorenz Hart entre otros. Notables son las versiones de “Stompin at The Savoy”, “Body and Soul” y de una de las piezas maestras de George Gershwin, “I Got a Rythm”.

6) Chick Webb Orchestra – Ella Swings The Band (1936-1939): La agrupación de Chick Webb realizó estas grabaciones, caracterizadas por arreglos de vientos muy potentes, temas propios y poderosas secciones rítmicas. Pero la película completa se la roba una joven Ella Fitzgerald cuya voz ya se había convertido en una de las más grandes voces del género.

7) Dizzy Gillespie – Gillespiana (1960): Boris Lalo Schiffrin es un argentino que estudió música clásica en Paris y que es más conocido por soundtracks tales como Misión Imposible, Bullit o Starskey and Hutch. A fines de los 50’s viajó a Nueva York con esta obra maestra, decidido a mostrárselo y dedicárselo a Dizzy Gillespie. Un disco, que rescata el formato swing, pero lo mezcla magistralmente con música africana, mambo y otras mixturas. El resultado es este trabajo, que resalta lo mejor de Schiffrin como compositor, y del gran Dizzy, como el tremendo trompetista que fue en vida.

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