Guía de: Kinesiología

Contractura o desgarro: Conozca la diferencia

Estas lesiones musculares son de frecuente ocurrencia, tanto como la confusión en torno a ellas y sus distintos significados. Sepa en qué consisten y cómo identificarlas.

¿Qué diferencia a una contractura de un desagarro? Esta interrogante es muy frecuente y aunque teóricamente la diferencia es clara, en la práctica no siempre es fácil de distinguir. Tanto la contractura como el desgarro tienen su origen en el músculo. La contractura es una contracción mantenida en el tiempo sin ruptura del tejido muscular. En cambio, el desgarro es la ruptura de pequeñas o grandes fibras musculares.

Contracturas

Foto: sanitas.es

Las contracturas producen dolores musculares.

El músculo está formado por muchas fibras musculares que se van agrupando en paquetes. Cada paquete tiene una lámina envolvente que va separando estas fibras en grupos. Imagínense un paquete de tallarines, cada tallarín vendría siendo una fibra muscular. La severidad del desgarro va a depender de la cantidad de fibras que se rompen. A veces, sólo se rompe la lámina envolvente, pero en ocasiones existen desgarros masivos que comprometen a casi todo el músculo.

Sabemos que los músculos son los encargados del movimiento humano y esto se logra gracias a la capacidad contráctil del tejido muscular. Sólo las fibras musculares tienen la capacidad de contracción y relajación necesarias para el movimiento. Esta contracción-relajación ocurre gracias a un mecanismo complejo y coordinado llevado a cabo por proteínas musculares específicas.

Cuando tenemos una contractura este mecanismo se altera y el músculo permanece en contracción mantenida. Existe una sensación de gran rigidez y dolor. Frases como tengo un “cototo” o una “pelota” son clásicas. Y realmente se palpan zonas de abultamiento dadas por el grado de contracción.

Yo siempre les digo a mis pacientes que ese abultamiento es el resultado del desorden de las fibras musculares. Hay “tallarines” que se enredaron dentro del paquete y la superficie al ser tocada ya no es indolora y plana. Músculos como el trapecio (entre el cuello y el hombro) o los gemelos (pantorrilla) son susceptibles a las contracturas.

Existen diversas causas: el sobreentrenamiento con pausas insuficientes, un inadecuado calentamiento al iniciar una actividad, poca flexibilidad muscular, entre otras. Esto sumado al estrés o a un evento particular de tensión emocional pueden gatillar una contractura. Si es pesquisada y tratada a tiempo generalmente es de rápida evolución. El calor local, el masaje y el reposo deportivo del área afectada son las recomendaciones iniciales. Con estas medidas en aproximadamente cinco a siete días debiese pasar.

El desgarro

El desgarro, en cambio, tiene una evolución más compleja. Como dije, la severidad del daño y los síntomas dependen del tamaño del desgarro y su localización. Generalmente la regeneración del tejido muscular tarda 21 días, Tiempo en el que van ocurriendo diversos pasos hasta que finalmente la ruptura es reparada.

En este proceso el tratamiento kinésico es fundamental, ya que con diversas técnicas vamos acelerando la cicatrización y, además, logramos que la cicatriz muscular o el nuevo tejido formado tenga mejores propiedades tensiles.

Esto último no es menor, ya que siempre un tejido nuevo requiere de una progresión en la intensidad del ejercicio, de lo contrario es susceptible de lesionarse otra vez.

Desgarros

Foto: EFE

Un desgarro casi dejó a Humberto Suazo fuera del Mundial de Sudáfrica.

Las causas del desgarro son similares a las de una contractura, pero éste ocurre cuando hay un mecanismo de acción que hace que el músculo se contraiga bruscamente; generalmente en deportes en que exista este tipo de solicitación. Por ejemplo, en el tenis o en el fútbol existen movimientos violentos que podrían provocar una ruptura si quienes lo practican no están físicamente preparados.

Por esto el desgarro es común en los llamados deportistas de fin de semana. Un clásico ejemplo es un adulto que no tiene tiempo de entrenar, termina la semana sin haber elongado ni movido un dedo hasta la esperada “pichanga” del sábado y aquí entrega todo en la cancha hasta que siente un “pinchazo” o “piedrazo” que le impide seguir la actividad.

Las medidas iniciales frente a este escenario es aplicar mucho hielo en la zona y no elongar, recuerden que existen fibras rotas que pueden romperse aún más.

La imagen de elección para detectar clínicamente un desgarro es la ecotomografía de partes blandas. Como consejo, esperar dos a tres días para hacerla, ya que al comienzo puede no evidenciarse claramente producto de la inflamación.

Espero que ahora conozcan las principales diferencias entre una contractura y un desgarro. Así podrán realizar un mejor manejo inicial, para luego consultar a un especialista.

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