Guía de: Kinesiología

La columna y sus curvas, resistencia y flexibilidad

Las curvas brindan beneficios a nuestra columna. Su desarrollo inadecuado favorece la aparición de alteraciones mecánicas y cuadros dolorosos.

La columna vertebral o raquis es una compleja estructura articulada que se extiende desde la cabeza a la pelvis. De entre sus funciones más importantes están dar protección a la médula espinal, permitir el desplazamiento y constituir el principal soporte del esqueleto.

Columna
Foto: ocw.um.es

La columna vertebral es el principal soporte del esqueleto.

Si observamos la columna de un adulto vista de lado, técnicamente en el plano sagital,  nos daremos cuenta que no es rectilínea como podría pensarse. Existen cuatro curvaturas normales que van apareciendo durante el crecimiento del ser humano en su afán por descubrir y experimentar el mundo.

En el feto hay una sola curva, convexa en sentido posterior, la posición fetal ejemplifica su forma. Aproximadamente a los 3 meses de vida cuando la guagua comienza a levantar la cabeza se desarrolla la curvatura cervical. La curvatura lumbar es la última en aparecer, ya que se desarrolla cuando el niño empieza a sentarse, pararse y caminar. Al ser modificaciones de la original estas curvaturas se denominan secundarias.

Las curvaturas primarias mantienen la forma del feto y son la cifosis dorsal y la cifosis sacra. Las curvaturas secundarias al tener una forma cóncava en sentido posterior se denominan lordosis.

De lo expuesto ya podemos imaginar la importancia de respetar el desarrollo de nuestros niños. Los eventos van ocurriendo en un tiempo determinado y de forma progresiva para que así el cuerpo se vaya adaptando lentamente a los cambios.

Respetar los tiempos

Actualmente pareciera que los padres quieren que los niños hagan todo antes. He visto actitudes que atentan contra el desarrollo normal. No porque tu hijo caminó antes que el del vecino será más inteligente. Así que, por favor, respetemos los tiempos. Obvio que podemos estimularlos y favorecer su desarrollo, pero tampoco hay que pasarse al otro lado.

La existencia de estas curvas es esencial para una mecánica normal. Aumentan la resistencia de la columna y favorecen la estática del cuerpo descomponiendo la trasmisión de las fuerzas sobre el raquis.

Una modificación de la mecánica normal puede gatillar lesiones y/o cuadros dolorosos en nuestra columna que requieren de una evaluación y tratamiento adecuados. Las alteraciones más frecuentes son el aumento de la cifosis dorsal y la rectificación de la lordosis cervical y lumbar.

Lordosis
Foto: El Mercurio

Las mujeres embarazadas suelen padecer de lordosis.

Un aumento de la cifosis dorsal extrema es lo que le ocurre a un jorobado. Aumenta tanto la curva que le impide estar erguido normalmente. Además, como la parrilla costal también se altera, puede haber dificultad respiratoria asociada.

Las lordosis también pueden aumentar, un aumento excesivo de esta curva se denomina hiperlordosis. Las embarazadas conocen de qué se trata y en este caso el problema se revierte. En ocasiones este aumento no es reversible, pero con ejercicios específicos se puede mantener bastante bien.

Lo contrario ocurre cuando hay una rectificación de la lordosis. En este caso se pierde la curva, la columna adopta una posición recta. Mecánicamente hablando esto trae peores consecuencias debido a que disminuye la flexibilidad y con esto la capacidad que tiene el raquis de adaptarse al movimiento. Hay ejercicios que pueden revertir este problema, pero toma mucho tiempo. Lo ideal es pesquisarlo cuanto antes así el pronóstico mejora.

Los ejercicios y objetivos dependerán exclusivamente del cuadro a tratar y de las características propias del sujeto. En un adulto mayor por ejemplo, no tiene sentido intentar modificar una curva, ya que puede ser peor. Si sientes que tienes una postura deficiente o tienes dolores que aparecen cada cierto tiempo, lo mejor es consultar con un especialista.

Más sobre Kinesiología

ComentariosDeja tu comentario ↓
cerrar
Te invitamos a seguirnos en Facebook.