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Guía de: La U

La ilusión del estadio de la U en San Eugenio

Informaciones recientes le cierran al paso a una opción de cobijar la alegría azul y al romántico viajero cerca de la nostalgia por los trenes chilenos.

Entre las opciones de suelo para que la U construya su Estadio Azul, tímidamente se ha planteado hacerlo en los terrenos del viejo estadio Hugo Arqueros mejor conocido como el viejo y derruido San Eugenio, ubicado en un extremo surponiente del casco antiguo de Santiago, aquella capital que comenzaba a terminar en las cercanías de la Estación Central.

Un recinto de inobjetables ventajas de su ubicación, accesos cercanos y expeditos a avenidas y calles importantes como Blanco Encalada, Pedro Aguirre Cerda, Club Hípico, El Mirador y Rondizzoni, conexiones cercanas con dos autopistas urbanas y a las Líneas 1 y 2 del Metro en una quincena de cuadras. Una situación de conexiones viales estratégicas e inmejorables para congregar y dispersar en la ciudad a la semanal alegría de la U.

A lo anterior hay que agregar la tradición de haber albergado allí mismo la historia futbolera de los hijos y descendientes del ferrocarril. Una herida abierta aún hoy y que solamente llega hasta Chillán o por secciones de alta demanda como Biotrén o Merval, sin los ramales que encantaban y armonizaban bamboleantes con nuestra geografía, de ellos solamente queda el modesto buscarril a Constitución.

Estadio U

Foto: Archivo El Mercurio

En los terrenos del antiguo estadio San Eugenio podría construirse el estadio de la U.

Un recinto aún ferroviario que en su agonía balbucea resultados añosos y varias victorias del Ferrobádminton sobre la U en la década del cincuenta, cuando los viejos maderos grises soportaban la alegría del espectáculo y la reunión tiznada y estudiantil, que se presentaba en la vieja cancha junto a los aromas del hierro y los sonidos de tren. El rudo Ferro de esos años te hacia sentir el frío de su metal y fue tercero del Everton ’52 de René Meléndez y José María Lourido.

A la posibilidad de modificar el uso de suelo solicitada por EFE se suma que, como ya es una costumbre, el dueño del suelo abandonado exige emplazar iniciativas que den garantías económicas para atenuar sin decoro alguno el despilfarro de décadas.

Uso del suelo

La solicitud a su municipio de modificar el uso de suelo, además del cotizado destino habitacional o comercial, incluye el destinarlo a equipamiento: la última flama de esperanza para que el balón vuelva a rodar protagonista y observado por millares en calle Ramón Subercaseaux.

La objeción del relleno a un suelo de irregular conformación tal vez tenga solución con un estudio de factibilidad detallado para éste, si es que las décadas de olvido acompañado de sismos no hayan logrado asentarle como para soportar estructuras que en ningún caso superará las treinta mil almas, atendidas las proyecciones economicistas
de los propietarios de la alegría azul.

Es caro, pero rentable en el largo plazo, construir estadios, pero más dañino es no tenerlos y pasar las penurias e incertidumbres de alquilar el alojamiento para la pasión azul, si hemos jugado de locales y veraneantes en Coquimbo para alegría de los hinchas azules del Elqui.

Como un amigo rencontrado octubre llega como mes de definiciones para develar el emplazamiento metropolitano proyectado de la U para su estadio, cuyo nombre también tendrá apellido de un auspiciador, el reflejo del presupuesto azul que falta plasmar en la cancha para superar los escollos hasta ahora insalvables de Boca, Santos y Emelec, el techo internacional de la U.

Las copas no se ganan con aires de la boca, se consiguen con planteles verdaderamente estelares y se muestran en vitrinas de estadios propios.

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