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U 2013: Las dudas que genera Franco

Los vientos que soplan en la U distan de los de un pasado cercano y glorioso: ¿está conforme el hincha azul?

Guía de: La U

El magro triunfo logrado sobre Audax, que jugó el viernes cerca de 60’ con un jugador menos de su modesta plantilla, hace cuestionar la calidad de la faena exhibida por la U en Santa Laura.

El breve concepto de los medios para el primer triunfo en el presente torneo de la escuadra que dirige Darío Franco es que el marcador no reflejó la enorme superioridad azul retratada por la posesión mayoritaria del balón.

Primera tarea: cumplida, tener el balón dibujando circuitos de diestros a zurdos. Pero sin la posibilidad clara de concretar una segunda fase del ataque, la de aproximarse con determinación y éxito al área rival para provocar el acierto en la red, el error de la zaga contraria o también una infracción cobrable por los cada vez más rigurosos referís chilenos, que al menos con la U lo son.

¿Qué hacer después de tener y abusar de la posesión del balón?

Con la pelota hay que lastimar lo más rápido posible al rival, hacerlo donde más le duele, en el área. Con dos toques de primera en campo rival hay que dejar a un hombre bien perfilado frente a la portería para que busque el gol obsesivamente.

Universidad de Chile

Foto: El Mercurio

Este último aspecto es totalmente deficitario en la U de Franco y en los últimos tiempos de Sampaoli.

Al no tener los hombres de nivel futbolístico superior los ataques azules se han transformado en un carnaval de pelotas divididas, centros al ollazo y errores no forzados en la definición frente a la portería rival. Casi como que uno podría ir por un balón oficial a la galería conociendo de antemano cómo van a elevarse desviados los tiros a puerta azules.

El negativo de este análisis es el Barcelona o aún el Madrid donde su juego de fase ofensiva es una búsqueda rápida e implacable –siempre a ras de piso y a dos toques, por las bandas o por el centro- del desequilibrio ofensivo colectivo que posibilite el esperado mano a mano con la portería rival para machacarla con saña y elegancia junto a los palos.

Sin embargo las debilidades ofensivas de esta nueva U 2013 y aún el modelo 2012 no pasan solamente por el hecho de no jugar con el cacareado y ultra solicitado por comentaristas deportivos como “9 de área”, “hombre en punta” o “pepero” que lloran hasta la majadería los ilustrados o eruditos chilensis. Como si además ese puesto fuese el más fácil y barato de encontrar.

En chileno: a la U le falta el “9”, pero eso no es excusa para no jugar bien y marcar poco, se puede hacerlo sin tener que además depender del estado de ánimo o físico del lagunero de turno esperando marcado frente al área.

Le falta principalmente determinación y hambre de gol. Ambas cosas no las tienen los planteles aburguesados y cómodos en estos lados del planeta, total ya llegaron a la antesala del mejor contrato de sus carreras, si las cosas les salen bien.

Pero todo esto puede ocurrir en la cancha. Lo que sorprende es lo que pasa en las tribunas o frente al agotador CDF.

El hincha azul no se cuestiona a una U sin jerarquía, o que lo obliguen a disfrutar de los tiros desviados de Ubilla, Fernández, Marino o Lorenzetti, o ver tanta pelota mal dividida en ataque. Se limita a darse por satisfecho con ganar por la mínima a un equipo que le ofreció la ventaja merced a la lentitud y trote de pasarela de un ex azul como Olarra.

Si sueña o delira con “luchar por la Libertadores” como le dijo un destacado ex empleado y luego empresario Presidente, nadie le dice que no tiene con qué arrimarse ahora a una semifinal de la Copa donde brillarán los brasileros.

El hincha azul además de tener amor sagrado por la U también se conforma con muy poco.

Jugando así la U no le gana al Deportivo Lara en Santiago y debería sufrir su primer cachetazo internacional del año en Asunción.

Tal vez alcance para la Copa Chile 2012, si es que pasamos a la final y ella se juega en el Nacional.

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