Guía de: Lencería

Lencería fetiche: ¿Cuáles son tus prendas favoritas?

Esta columna es un homenaje a esas piezas de encaje, tul y algodón que marcaron una etapa en nuestras vidas.

¿Quién no ha tenido algo de ropa regalona? Un suéter, una polera, esas prendas que nos negamos a eliminar del ropero ya sea porque nos sentimos cómodas, porque fue un regalo especial, o incluso porque “nos da buena suerte”. Nobles piezas textiles que ya ni siquiera conservan el color original, y cuyos elásticos se encuentran al borde de la rendición.

Lencería Fetiche
Foto: Guioteca
Lo mismo pasa con la ropa interior. Todas tenemos en el cajoncito alguna prenda que no eliminaríamos por ningún motivo, aunque pase el tiempo y al mirarla no entendamos cómo esa minúscula pieza nos calzaba perfecto.

La columna de hoy es un homenaje a esas piezas de encaje, tul y algodón que marcaron una etapa en nuestras vidas. La lencería fetiche.

Pantaleta roja de la buena suerte.

No sólo Victoria tiene secretos. También los tiene Soledad, que a sus 35 años guarda como joya preciosa una pantaleta roja que la ha acompañado por casi una década. “Lo vi un día en la vitrina y tuve que llevármelo. Era un conjunto de encaje rojo oscuro, sostén de media copa y pantaleta. Esa misma noche lo usé, y quedó inaugurado. Desde entonces, cada vez que tenía una cita y quería asegurarme un buen resultado, lo usé. Nunca me falló, incluso cuando me lo puse sin ninguna intención especial”. Varios años después, el sostén ya no le queda (aumentó un par de tallas), pero la pantaleta está impecable, y en uso activo. “Antes que la pantaleta muera dejaré de usarla, y quedará como recuerdo. Buen recuerdo”.

Lencería fetiche
Foto: Guioteca
El infaltable colaless de leopardo

¿Cómo resistirse? Claudia, de 41 años, tiene una fijación especial con los colaless de animal print. “Compré un par hace años, sin ninguna intención, sólo porque me gustaron. Con el tiempo me di cuenta que eran especialmente del agrado de mi novio, que ahora es mi esposo, así que cada vez que encuentro alguno de ese tipo me lo compro”. Incluso el marido se ha hecho parte del juego, y cada vez que viaja por trabajo busca algún nuevo integrante para la colección. “Acá le daría vergüenza ir a una tienda y comprar algo, pero afuera es distinto, las vendedoras atienden de otra manera. Así que el colaless de leopardo o de tigre pasó a ser una tradición para nosotros”.

Amuleto para la mala suerte

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Foto: Guioteca
Totalmente distinto es el caso de Verónica. Hace un par de años compró un conjunto coqueto y angelical de sostén con push up y pantaleta blancos con dibujos lila. Estaba saliendo con un chico, y se acercaba la primera noche. “No quise jugármela por algo negro o con mucha intención. Me pareció que una cosa más romántica estaría bien”. La cita fue un desastre, pero no por culpa del conjunto. “Me quedaban súper bien, pero nada funcionó. De hecho, después de ese malogrado encuentro no lo vi más”. Lo gracioso es que el conjunto no se reivindicó. “Lo usé un par de veces después, y tampoco pasó nada. Pero como es tan lindo no me iba a deshacer de él, así que empecé a usarlo como amuleto para la mala suerte. Cuando tenía una cita en la que no estaba segura si quería que pasara algo lo usaba, así evitaba situaciones que pudiera lamentar después”.

Y ustedes, ¿tienen alguna lencería fetiche?

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