Guía de: Literatura Contemporánea

Soy Daniela Buksdorf,  publicista de profesión, lectora de corazón. Todo empezó a los 4 años, cuando aprendí a leer y no dejé de hacerlo nunca más.

¿Por qué con tanto amor a los libros estudié Publicidad? Por esas cosas de la vida… cosas que hoy agradezco (llamémoslo destino o tiranía de mi padre).

Para mí leer es como sumergirme en una piscina, donde no existe más que mi libro y yo. Si estuviera en la piscina todo el día, no sentiría la felicidad que siento cada día con mi piquero, que es tomar mi libro y perderme en su interior, viviendo cada párrafo, siendo parte de cada historia y por qué no, a veces queriendo decirle algo a algún personaje o a su autor (a),  persona que me regala cada día mi momento, en el cual no me preocupo de nada, sólo de leer y estar dentro de cada libro. Cuando tengo mi libro en las manos, siento que no me falta nada, que lo tengo todo y que el tiempo no existe, o que su única función es decirme cuánto tiempo ha pasado sin que yo me dé cuenta. Es que cómo me voy a dar cuenta del paso del tiempo cuando me transporto a otros países, lugares, costumbres,  a otras realidades, con otras personas (en la piscina somos todos personas, el único que se diferencia es el autor) y quedo tan absorta como si fuera un sueño del que es tan difícil despertar.

Las librerías son como mi segunda casa. Podría pasar horas y horas revisando libros, comparando ediciones y soñando en el momento de mi vida en que tenga todo el tiempo (y plata) para poder leer todo lo que quiero. Fiel retrato de mis ansias de leer y leer es mi velador, lleno de libros, el que estoy leyendo y varios más que me esperan y me hacen un guiño, para que cuando termine el que estoy leyendo los elija por sobre sus otros compañeros de velador.

Qué sensación más increíble es aquella de estar leyendo y no poder soltar un libro, o el hecho de querer soltarlo (porque ya es tarde en la noche) y no poder, o tener la valentía de hacerlo y mirarlo de reojo, prometiéndome a mi misma “sólo un capítulo más” sabiendo que es una pequeña mentirilla blanca, que tiene como consecuencia al día siguiente unas ojeras tremendas y el seguir pensando en el libro, en lo que creo que va a pasar, en las distintas posibilidades de cada personaje de jugar como fichas en su tablero de ajedrez que es mi libro, pensado en el momento de mi próximo piquero.

Te invito a sumergirte conmigo en la piscina más refrescante y fascinante que existe, que regala alegrías y mil emociones, y que siempre deja algo para el alma.

Bienvenid@s!!!!

Nos vemos en la piscina,

Dani.