El Fin del Mundo y un Despiadado País de las Maravillas: los mundos Murakami

Dos historias paralelas, una ocurre en el fin del mundo, una ciudad amurallada; y la otra, en el despiadado país de las maravillas, el Tokio actual y sus subsuelos.

Guía de: Literatura Contemporánea

Haruki Murakami siempre sorprende, y esta vez lo hace con creces. El Fin del Mundo y un Despiadado País de las Maravillas es un libro que marca un salto en la prosa de Murakami, nos encontramos frente a una obra de ficción que envuelve y deja sin límites la imaginación del escritor.

¿Puede la imaginación alcanzar los confines de la conciencia? Esa es una de las grandes preguntas que nos queda al leer este libro que se desarrolla de forma paralela en el fin del mundo y en el país de las maravillas.

Murakami

Foto: El Mercurio

El fin del mundo es una ciudad amurallada, donde sus habitantes viven sin sombra ni corazón. Acá se encuentra el lector de sueños, que es el último habitante en llegar a la ciudad, quien debe dejar a su sombra en cuidado del guardián de la ciudad, y experimenta la separación de su sombra como la pérdida de sus recuerdos y vacíos en su corazón, el que poco a poco irá perdiendo a medida que pase el tiempo lejos de su sombra.

El significado de la sombra para un ser humano, el dolor de la separación de ésta, que en el fondo significa partirse en dos, la sombra queda con los recuerdos y gran parte del corazón, mientras que el ser humano queda con lagunas mentales, tratando de recordar y encontrándose en un laberinto mental. Esta situación Murakami la plantea como la fórmula sombra = corazón = recuerdos, plasmando esta fórmula en los diálogos del hombre con su sombra, una sombra con barba y ojos tristes, que los hace reflexionar sobre la fuerza propia v/s la fuerza externa, la relatividad entre lo correcto y lo incorrecto, y la analogía entre la ciudad amurallada y los muros de la conciencia.

El despiadado país de las maravillas, en tanto, es el Tokio actual en el que reside un joven “calculador” que trabaja para el “Sistema”, una entidad gubernamental encargada del manejo de datos del país.

La vida de este protagonista toma un inesperado giro cuando es contactado por el Profesor, un anciano que se esconde en los subsuelos de la ciudad haciendo investigaciones sobre el fin del mundo. Con los resultados de las investigaciones del Profesor, comienza la guerra por la información y una persecución por los datos que tiene el calculador en su mente, una mente que ha sido intervenida, en la que el inconciente es una caja negra llena de valiosa información, y todo esto seguido de extrañas situaciones ocurridas en el subsuelo de la ciudad.

En el país de las maravillas, la mente se define como un cementerio de imágenes y como una fábrica de formas, que finalmente son claves cerebrales que sólo el Profesor puede descifrar. Acá vemos al “calculador” en una encrucijada entre su corazón y su mente, tratando de rebelarse al Sistema para poder volver a vivir una vida “normal”.

En El Fin del Mundo y un Despiadado País de las Maravillas, Murakami se adentra en el mundo de la mente y el cerebro, de un modo genial y único, traspasando las paredes de la conciencia y de la imaginación. Este libro debemos leerlo muy alerta, ya que en cada capítulo, tanto del fin del mundo como del país de las maravillas Murakami nos entrega claves que relacionan todas las situaciones que vamos leyendo.

Haruki Murakami, con una narrativa detallista, como si describiera situaciones reales, nos demuestra que la imaginación no tiene límites.

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