Los Perros y los Lobos, tremenda novela de Irène Némirovsky

Ada Sinner, una pequeña niña, pobre y solitaria que vive en la Ucrania de los pogroms, migra a París junto a su tía y sus primos, donde encuentra nuevas oportunidades y se reencuentra con su amor de la niñez.

Guía de: Literatura Contemporánea

Irène Némirovsky es por lejos una de las escritoras más leídas en la actualidad, después de la publicación de Suite Francesa, novela que no alcanzó a terminar ya que fue deportada a Auschwitz junto a su marido, en una maleta que cuidaron sus hijas quedó guardado el manuscrito del libro que hasta el día de hoy sigue recibiendo las mejores críticas y reconocimientos.

Pero la trayectoria de Irène Némirovsky data de 1929 con la publicación de su primera novela y una carrera ascendente en Francia, donde publica en 1940 Los perros y los lobos (Salamandra), la última novela que la magistral autora escribió en vida.

Perros Lobos

Foto: Salamandra

En Los perros y los lobos, la protagonista es la pequeña Ada Sinner, quien vive junto a su padre y su abuelo en el barrio más pobre de una pequeña ciudad de Ucrania. Ada vive junto a su padre y a su abuelo, su madre ha muerto y su padre la lleva consigo todos los días a su trabajo. Esto cambia con la llegada de una tía y sus dos hijos (el hermano del padre de Ada ha muerto y la viuda no tiene donde vivir). Es así como la solitaria infancia ahora es acompañada de sus primos Lilla y Ben y de su ambiciosa tía Rhaissa, quien sabe, que al otro lado de la ciudad, donde viven los ricos, se encuentran otros Sinner, parienetes lejanos del padre de Ada que tienen mucho dinero.

Una mañana de invierno, Ada y su primo Ben deben escapar del pogrom que ocurre en su barrio, llegando a la casa de los Sinner ricos pidiendo ayuda. Es aquí donde Ada conoce a su lejano primo Harry, un niño impecablemente bien vestido que la mira con mucha curiosidad, Ada no olvida nunca a su primo.

Después de un tiempo, la tía Rhiassa se lleva a sus hijos y a Ada a vivir a París en busca de nuevas oportunidades y mayor seguridad. Estando en París, trabajando de costurera, Ada se encuentra con Harry, a quien observa sólo de lejos. Los tratos de la tía hacia Ada son insufribles, por lo que Ben, su primo, le ofrece matrimonio y fugarse del pequeño departamento donde vivían todos juntos.

Es una nueva etapa para Ada, que no ha olvidado a Harry pero sí ha asumido lo imposible de su amor. Ada, que siempre tuvo talento para la pintura, deja en una pequeña librería un par de cuadros en exhibición. Estos cuadros llaman la atención de Harry, por su contenido y profundidad que lo transportan a su Ucrania natal, por lo que decide comprar los cuadros.

Harry se ha casado con una hermosa joven francesa, pero esto no impide que su curiosidad por la autora de tales pinturas lo motive a buscarla y conocerla. Grande es su sorpresa al darse cuenta que la talentosa pintora es Ada, aquella pequeña niña, que años atrás llegó a su casa pidiendo ayuda…

La narración de Irène Némirovsky es exquisita, describe de manera envolvente los personajes, paisajes y situaciones, incluyendo profundas reflexiones que nos llegan a lo más interno, imposible quedar indiferente frente a la lectura de este libro, simplemente maravilloso.

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