Entrevista a León de Montecristo, autor de “El último rey” y los 20 años que le tomó escribirlo

“La fantasía como género es vista en Chile como poco académica y poco intelectual”, afirma el autor.

“El último rey” ha sido uno de los lanzamientos más importantes en la fantasía chilena en tiempos recientes. Por su extensión, por su depurada calidad y, principalmente, por ser el trabajo que inaugura las publicaciones de la editorial Minotauro en Chile.

Por esto, en Guioteca quisimos conocer más al autor de este libro, León de Montecristo: sus ideas, qué está leyendo y su opinión acerca de la fantasía actual en Chile y el mundo.

Cuenta León de Montecristo que terminar el libro le tomó cuatro años, entre escritura y edición (el manuscrito original tenía más de mil páginas). Sin embargo, la idea y los primeros esbozos de esta novela llevaban mucho más tiempo dando vueltas en su cabeza.

“Desde la génesis hasta ahora, el proceso completo que terminó con ‘El último rey’ me tomó 19 años”, dice, a la vez que agrega que una vez que el libro fue publicado, no ha hecho otra cosa que revisarlo una y otra vez para saber que cambiaría o que haría de nuevo.

León de Montecristo
Foto: Planeta

-¿Piensas hacer una saga de este trabajo?

-Este trabajo está pensado para ser una tetralogía. Cuatro libros asociados a los cuatro arcanos. Y los siguientes libros ya están pensados. Para la continuación de “El último rey”, que se llamará “El dragón y la doncella”, ya llevo la mitad. Solamente estaba esperando que me publicaran para continuarlo.

-¿Y para cuándo podemos esperar esa continuación?

-Espero terminar el libro de acá a finales de este año o comienzos del próximo.

-¿Por qué escribiste este libro?

-En realidad, no hay un motivo por el cual se escribe. Desde que era niño empecé relatando historias, creando historias, que al principio viví yo mismo. Recuerdo que solía imaginar que estaba en otros mundos, en otras épocas de la humanidad, en el pasado romano, en la prehistoria, en un futuro apocalíptico. Es difícil responder por qué uno escribe. Pero en resumen, es porque te gusta, te apasiona, lo sientes como una necesidad. Así llegué hasta ahora, momento en el que me surgió la necesidad de escribir el libro que siempre quise leer.

-¿Cómo se formó tu gusto por la fantasía?

-Leer a C.S. Lewis fue una revelación, porque me permitió descubrir los universos fantásticos y cautivarme con eso. Luego, con Tolkien, descubrí la riqueza de sus descripciones, de su uso de la lengua. Era algo que debía aprender.

-Además de ellos, ¿quiénes más son tus influencias?

-Alguien a quien admiro mucho es a Tad Williams. Su saga “Añoranzas y pesares” me emociona. He querido evitar estar a la sombra de alguien. Siento que, con los años, iba alcanzando un nivel de literatura en el que no me sentía avergonzado de estar haciendo lo mismo que otros grandes autores. Eso funciona con todos, salvo con Tad Williams. Cuando lo leí me deprimí muchísimo, pues está a un nivel superior. Incluso sentí susto en algunas escenas de sus libros. Estaba tan involucrado que lo sentí.

-Este libro representa un hito porque es el primero título impreso en Chile bajo el sello Minotauro. ¿Cómo surgió esa posibilidad?

-Todo comenzó cuando envié el libro a Editorial Planeta. Me parecía la mejor editorial en el mundo de habla hispana. Entonces pensé, ‘si la voy a mandar, y me van a decir que no sucesivamente, partamos por lo más alto’. Pero tuve la suerte de que gustó. Ahí me dijeron que hace tiempo estaban buscando algo bueno de fantasía épica para hacer el lanzamiento de Minotauro en Chile. Eso fue en 2008. Pasaron los años, hubo cambios en la editorial y una serie de vaivenes, hasta que se retomó la idea y la discusión. La editorial finalmente decide lanzarlo con Minotauro. Es para ellos una prueba. Quieren ver cómo le va a este libro para seguir en el futuro.

-¿Qué significa esto para ti como autor?

León de Montecristo
Foto: Planeta
-Es el primer libro de la editorial en Chile, lo que es un dato feliz. Si ves en la solapa, dice “Otros títulos de esta colección” y aparece el nombre de Tolkien y el de Ray Bradbury, que son dos de mis grandes inspiraciones. Eso es un gran orgullo.

-¿Qué opinas de la gran cantidad de autores y libros de fantasía que han surgido en Chile en el último tiempo?

-Ha sido una sorpresa enterarme de que en Chile existe tanta fantasía. Incluso se dice que existe un movimiento.

-¿Y existe?

-Creo que aún no. A nivel de cómic está más desarrollado. Pero si realmente se formará un movimiento, yo quiero ser parte de él.

-Sin embargo, la fantasía épica tiene un lugar secundario en este proceso, ¿no lo crees?

-Es cierto, por ejemplo, hoy el ciberpunk la está llevando, con (Jorge) Baradit a la cabeza. En general, la fantasía como género es vista en Chile como poco académica y poco intelectual. Se le cataloga como literatura infantil. Hasta hace poco había que ir a la sección de libros infantiles para encontrar algo que leer. Afortunadamente, eso ha ido cambiando poco a poco. Primero, gracias a que en el ‘95 se publicó una nueva edición de las “Crónicas de Narnia” y luego las películas de “El señor de los anillos”, que significaron un relanzamiento de la fantasía. Y luego vino “Harry Potter”, que logró atraer a lectores de forma masiva. Por esto, poco a poco la fantasía ha ido, tal vez, respondiendo a las modas mundiales. Quizás es más pasiva que vanguardista, pero pienso que al que le gusta escribirlo y leerlo le da lo mismo.

-¿Qué estás leyendo hoy?

-Hoy quiero leer cualquier libro que parezca bueno, que me recomienden. Estoy leyendo la continuación de “El nombre del viento” y empecé a leer “Juego de tronos”. Todo el mundo habla de ese libro. Asimismo, leí la saga de Malaz y me gustaría continuar con eso.

-Esa es una fantasía quizás entendida más para adultos. ¿Se está evolucionando hacia un estilo más enfocado en ese público, con más sexo, más violencia?

-No creo que más sexo o más violencia sea sinónimo de adultez. Depende de la visión del momento de cada persona. No es un tema de edad, sino de momentos de búsqueda personal.

-¿Agregarías esos elementos a tu libro?

-Hay que escribir el libro en el que te sientes cómodo. Yo no siento que agregar más de sexo y violencia sea equivalente a un público adulto. Tal vez haya más violencia, quizá alguna vez haya sexo en mi libro, todo en la medida en que me satisfaga. Hasta ahora no ha hecho falta. El libro no me lo ha exigido.

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