“June Vagsto. Viaje a Ultramar”: Decepcionante continuación

Esta segunda parte profundiza las falencias que tenía la primera y deja de lado las cosas buenas de antes.

La impresión que me había llevado de la primera parte de “June Vasgto”, trabajo de la escritora española Beatriz Lerma, era que se trataba de una novela con falencias bastante claras, pero que sacaba un muy buen partido a sus puntos positivos.

Por ejemplo, el primer libro carecía, en gran parte del desarrollo, de un conflicto comprensible o bien desarrollado. Anticipaba mucho el desenlace de los hechos que vendrían después y no aportaba un clímax que motivara a la lectura.

June Vagsto - Viaje a Ultramar
Foto: Viceversa
Sin embargo, por el otro lado, había personajes “queribles”, muy bien desarrollados y que —a medida que pasaban las páginas— crecían y maduraban de una forma real y creíble. Asimismo, el abanico de personajes secundarios estaba muy bien utilizado y en cada paso del viaje que realizaba la protagonista, el rico lenguaje utilizado por Lerma describía con precisión todos los lugares por los que nos guiaba la historia.

Así, cuando llegó a mis manos la segunda parte, llamada “June Vagsto. Viaje a Ultramar”, no pude evitar tener expectativas. Pensaba que las falencias se pulirían y los aspectos positivos se acentuarían.

Pero no fue así. Lamentablemente, los problemas del libro no sólo no desaparecieron, sino que se acentuaron. Y las ventajas pasaron inadvertidas.

El conflicto vuelve a estar ausente la mayor parte del tiempo. Y cuando aparece, el desenlace está tan anticipado por reflexiones de la autora —del tipo “jamás se habría imaginado que esa sería la última vez…”— que no hay ninguna sorpresa.

Por otra parte, por muy raro que suene decir esto en un libro de fantasía, las acciones resultan poco creíbles. Por supuesto, uno espera fantasía, pero la idea es que esté bien justificada en la narración. En esta novela, en mi opinión, esto no sucede. Varias situaciones por las que pasan los personajes, además, no son muy originales.

Pero lo más lamentable es que la mayor parte de los personajes “queribles” desaparecen, y dejan lugar a otros ni muy atractivos ni muy carismáticos, y cuyas motivaciones no siempre están bien justificadas en la narración.

Sobre el viaje en sí, esperaba mucho, no sólo por la capacidad descriptiva de la autora, sino porque desde que leí el tercer tomo de las Crónicas de Narnia, “La Travesía del Explorador del Amanecer”, me han atraído las historias de viajes por mar hacia tierras desconocidas. Sin embargo, esta vez la autora no se detiene mucho en descripciones, el viaje no se hace agradable ni para los personajes ni para el lector, y tiene giros que no ayudan a la trama.

En resumen, si usted leyó la primera parte, quédese con eso, pues la segunda borra ese buen sabor que había quedado.

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